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Esperanza para las víctimas del hambre
Comienza a hacerse realidad el sueño de contar con una unidad médica especializada en combatir la desnutrición infantil y revertir las secuelas que este flagelo deja en los niños
Por:
Gabriela Barrios
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| Wilson lleva una semana en el hospital. La desnutrición impedía que la diarrea se detuviera y, para sacarlo adelante, será necesario un largo proceso de recuperación. Foto Prensa Libre: Mynor De León. |
El punto de partida de esta historia es Iván, un niño de 1 año y medio, originario de Quetzaltenango, y quien fue ingresado en el Hospital Infantil de Infectología y Rehabilitación con la carne pegada a los huesos, con apenas 9 libras de peso -17 menos de lo que a su edad debería pesar-, la mirada perdida y con la respiración lenta.
Estaba muerto en vida, sin respuesta neurológica alguna, a causa de la desnutrición severa; pero con tan sólo un mes de tratamiento, duplicó su peso y volvió a la normalidad.
Su recuperación no garantiza que Iván alcance el peso ideal -que podría revertir el retraso motor que la desnutrición le ocasionó- y que su familia haga que ese cuadro no se repita.
Como en cualquier hospital nacional, a Iván se le dio el alta una vez superó la crisis, y su futuro quedó a la deriva. “No es posible que estos niños, que son el futuro de Guatemala, se estén muriendo de hambre y no exista un lugar donde puedan recuperarse”, lamenta Margarita Sosa, quien dirige el Departamento de Nutrición y Dietoterapia del Hospital Infantil.
Fue así como surgió el Proyecto Iván, cuyo objetivo es poner en marcha la Unidad de Recuperación Nutricional, que brindará atención especializada y seguimiento a los niños que padecen desnutrición.
Números que hablan
Las cifras del país en esta materia son desoladoras, y tiene base el riesgo de que vayan en aumento. Cuatro de cada 10 niños sufren retardo en el crecimiento y padecen desnutrición, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), estadística que confirman la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) y el censo de talla y peso, del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap). En áreas rurales la cifra se incrementa a 69.5 por ciento.
La pobreza deja una huella imborrable en estos pequeños, a quienes el hambre les roba la alegría, las ganas de jugar y la posibilidad de ser buenos estudiantes.
Según expertos en nutrición, para que un niño se desarrolle con normalidad, después de la lactancia materna, debe comer todos los días siete porciones de carbohidratos, tres de carne o granos, dos de fruta y dos de verduras, e ingerir al menos tres vasos de leche.
Pero la realidad del país dista mucho de esto: no se educa a las madres acerca de la importancia de la lactancia materna. La leche de fórmula es un gasto que no está al alcance de la mayor parte de familias, y por eso optan por reemplazarla con agua de arroz, de anís, de cebada y otros líquidos sin nutrientes.
“Vemos niños con cuadros de desnutrición crónica desde los 20 días de nacidos, porque no se trabaja en la prevención y educación con los padres”, afirma Sosa.
Según informes oficiales, el programa Creciendo Bien, que impulsa la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente, ha logrado reducir en alguna medida el retardo en el crecimiento infantil y la desnutrición global entre los menores de edad, en las comunidades más pobres. Pero, para Sosa, esto no es suficiente.
“Creciendo Bien es un esfuerzo por cambiar la situación a futuro, pero la desnutrición es una realidad que se debe tratar profesionalmente ahora”, expone.
La mayor parte de los niños que alcanzan un estado de desnutrición crónica han visitado varias veces el hospital antes, con cuadros de diarrea, infecciones intestinales o respiratorias. Se les da tratamiento y luego se marchan sin haber resuelto el problema de fondo.
Por eso es una meta impostergable contar con una unidad médica especializada que atienda la desnutrición, combata sus secuelas y eduque a las familias.
El Proyecto Iván, que se plasmó en papel desde el 2004, está a muy poco de hacerse realidad. En un terreno ubicado atrás del Hospital Infantil -donde en la actualidad sólo hay pasto y dos porterías de futbol hechas con palos de madera-, se iniciará próximamente la construcción del edificio donde funcionará la Unidad de Recuperación Nutricional, que servirá como punto de partida para que este esfuerzo se replique al menos en las cabeceras departamentales.
Los acuerdos ministeriales ya están en marcha y, con el apoyo del Club Rotario Guatemala Norte y la Asociación Educa, se organizan actividades para recaudar fondos y que ese anhelo pueda echarse a andar.
No hay tiempo que perder
Mientras ese momento llega, la unidad de recuperación comenzará a funcionar en una pequeña sala con cinco cunas. Allí podrá darse seguimiento a casos como el de Wilson, un pequeño de tan sólo 32 semanas, quien llevaba meses con una diarrea severa y hoy apenas puede permanecer sentado sin la ayuda de Élida, su mamá, de 17 años de edad. “Siempre le dieron medicina para la diarrea, pero él seguía para abajo y para abajo, hasta que se puso así... Lo traje malísimo”, cuenta la joven madre.
También hay casos como el de la pequeña Jazmín Margarita, de cinco meses, quien hace 20 días fue ingresada en el hospital, con un peso de 7 libras -lo que normalmente pesa un bebé al nacer-, y la debilidad le había causado una afección cardiaca.
Dispuesta a salvar a su pequeña, Margarita, la madre, reinició la lactancia materna, algo que después de cuatro meses parecía imposible, pero que ha resultado ser la mejor medicina, pues ya aumentó 9 libras y pronto estará lista para irse a casa, siempre y cuando su mamá regrese con ella, para dar seguimiento a su caso.
A pesar de no contar aún con espacio propio ni con todo lo necesario para funcionar, abundan casos como el de Jazmín o María del Carmen, la niña que se muestra como la imagen del Proyecto Iván. Pero no todos tienen la suerte de salir avante, en especial, en áreas rurales, donde aún hay muchos niños a quienes el hambre les arrebata el futuro.
Fútbol contra la desnutrición
El martes 10 de julio, a las 19 horas, en el Domo de la zona 13, se llevará a cabo un encuentro deportivo entre candidatos a la Presidencia y periodistas. Esta actividad ha sido coordinada por el Club Rotario Guatemala Norte, junto con las organizaciones Pilas con tu Voto y Educa, y el Proyecto Iván. Las entradas al encuentro tienen un costo de Q40, y están a la venta en Pradera, Pradera Concepción y Todo Ticket.
En números
49% de los niños es víctima de desnutrición crónica en Guatemala. (FAO)
49.3% de niños menores de 5 años padece desnutrición crónica en el área urbana. (Incap)
69.5% de niños menores de 5 años en áreas rurales sufre desnutrición crónica. (Incap)
4 de cada 10 niños tienen retardo en crecimiento. (Unicef)
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ENTREVISTA
“¿Qué futuro nos espera, si no ayudamos a estos niños?”
Margarita Sosa dirige el Departamento de Nutrición del Hospital Infantil de Infectología y Rehabilitación. Es la creadora del Proyecto Iván, que busca construir una unidad de recuperación nutricional.
¿Cómo surge el Proyecto Iván?
Me he dado cuenta de que el 80 por ciento de los niños que llega para ser atendido por otros padecimientos tiene desnutrición. Y en un 15 o 20 por ciento, la desnutrición es severa.
¿Se pueden revertir los daños que causa la desnutrición?
En ocasiones, sí, cuando el daño no ha alcanzado órganos vitales. Hemos tenido casos en los que los niños llegan sin hablar, sin ninguna respuesta neurológica, y apenas salen de la crisis, se transforman. Tuvimos el caso de una niña que llegó en un estado terrible; parecía que la desnutrición le había causado un retraso, pero al recuperarse, aprendió a leer en dos meses.
¿Es muy grande el riesgo de enviar a los niños a sus casas, y que todo lo ganado se pierda por descuido de los padres?
Es un riesgo que siempre existe, pero también hay casos de éxito. Tratamos de incidir en los padres, de educar a las madres. Eso es lo que buscamos con la unidad de rehabilitación, apostar por la prevención y educación.
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