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DE MIS NOTAS Principio del fin
Al silenciar a la oposición, Chávez ha definido un curso de acción de efectos muy negativos para su capital político.
Por:
Alfred Kaltschmitt
El calor es insoportable y los ánimos se caldean aún más conforme la fuerza del clamor general acentúa la convicción de los venezolanos que marchan indignados vociferando consignas de rabia contra el presidente Hugo Chávez por el cierre de RCTV.
Las manifestaciones son apoteósicas y seguidas. Decenas de miles de ciudadanos venezolanos protestan contra lo que ellos consideran una pérdida irreparable: el derecho de los venezolanos de informar y ser informados.
La manifestación de protesta el día de ayer de parte de estudiantes y profesores universitarios exigiendo respeto a la libertad de expresión y a la autonomía universitaria revela una oposición contra Chávez que va en aumento día a día, y a la vez denota un nuevo enfoque y determinación —antes ausente del campamento antichavista— que presagia un movimiento antichavista de amplio espectro político imparable.
No tardará el excéntrico y ahora totalitario presidente bolivariano en reunir su marea roja de nuevo y organizarla para manifestar a su favor. La diferencia es que tiene que pagar por ello. Es una lealtad comprada. Comprada con favores políticos. Son manifestantes sobornados al estilo de las manifestaciones de Fidel. La presencia es recompensada, y la ausencia, castigada.
¿Cuánto durará esa lealtad artificial? ¿Mientras duren las existencias del petróleo y los precios sigan altos? Quizás no. La economía venezolana tiene un horizonte muy nebuloso, causado principalmente por el problema inflacionario. Es fácil explicar la causa. La enorme masa o liquidez monetaria “excedentaria” está presionando los precios hacia arriba en la economía, debido a que a la demanda de bienes y servicios es inferior a la oferta. Es decir, en Venezuela el volumen de producción a enero del 2007 es inferior al registrado en diciembre de 1997. Lejos, pues, de crecer en los últimos 10 años, la economía ha caído notablemente.
La producción agrícola ha descendido en más del 7 por ciento durante el 2006, a pesar de haber realizado un gasto sin precedentes para financiar el sector campesino. O sea que los regalitos compra-voluntades les están saliendo caros a todos los venezolanos. Esa enorme masa de dinero proveniente de regalos, becas y subsidios ha generado una masa de compradores ávidos de gastar sus bolívares y, al no encontrar suficiente oferta, están presionando el índice de precios hacia arriba.
Acostumbrados como están a manifestar, esa masa contestataria no tardará en salir a la calle demandando aumento de salarios y más subsidios, todo lo cual acentuará el círculo vicioso de la inflación, el impuesto más injusto que existe, especialmente para los pobres.
Es fácil discernir hacia dónde va Venezuela. En palabras de un venezolano amigo: “Derechito al despeñadero”.
Yo concuerdo con tal pronóstico. Al silenciar a la oposición, Chávez ha definido un curso de acción de efectos muy negativos para su capital político. La mayoría de venezolanos, tanto chavistas como antichavistas, está en contra del cierre de RCTV. Y el mismo sentimiento lo comparten los países aliados del Cono Sur. Con excepción de Correa, presidente de Ecuador, todos, incluido Lula, con quien tuvo un altercado muy desgastante recientemente, están en contra de lo que consideran “un desvió de la democracia”.
¿El principio del fin de Chávez? Creo que sí. Por el bien de los venezolanos, ojalá sea pronto.
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