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Contacto con la historia
Visita de Bush a ruinas de Iximché es la más pintoresca de su gira por cuatro países
Por:
Lorena Seijo
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| El presidente de EE.UU., Bush, deja el protocolo y saluda con afecto a los niños de Patzún que representaron el Baile del Venado, en su honor. Foto Prensa Libre: Kattia Vargas. |
En apenas 30 minutos, el presidente George W. Bush caminó sobre una alfombra tradicional y presenció el Baile del Venado y un juego de pelota maya, en las ruinas de Iximché, Tecpán, Chimaltenango.
El rostro del presidente de EE.UU., George W. Bush, mostraba satisfacción, durante su visita a las ruinas de Iximché. Una alfombra de pino, aserrín y flores, elaborada en su honor, le dio la bienvenida en este enclave turístico.
El gobernante estadounidense ingresó en el sitio arqueológico, acompañado de su esposa, Laura; el presidente Óscar Berger, y la esposa de éste, Wendy.
Mientras Laura Bush y Wendy de Berger mantuvieron en todo momento el protocolo, los gobernantes optaron por improvisar.
La primera sorpresa que recibieron Bush y su comitiva fue la representación del tradicional Baile del Venado, a cargo de varios niños de Patzún, Chimaltenango.
Los pequeños hicieron sonreír a los visitantes, y suspirar con ternura, a las mujeres. Contra las normas de su propia seguridad, Bush les pidió a los niños que se acercaran, para darles un abrazo y para que se fotografiaran con él.
Seguidamente, un grupo de jóvenes contratados por el Ministerio de Cultura representó el juego de pelota maya. La primera anotación motivó los aplausos del gobernante de EE.UU.
Al finalizar la demostración, Berger y Bush quisieron probar suerte en el juego, pero los integrantes del Servicio Secreto de los EE.UU., agitados por la improvisación, comenzaron a presionar para que la visita siguiera su curso.
Finalmente, los presidentes y sus esposas posaron para la foto oficial, frente a una alfombra de flores que representaba un güipil de la región. Después, los mandatarios y sus esposas salieron presurosos del lugar, sin esperar a degustar los platos típicos que se les habían preparado por orden del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).
Daniel Mooney, director del Inguat, dijo: “La visita de Bush hará que el turismo aumente en Tecpán y que las tradiciones guatemaltecas sean conocidas en todo el mundo”.
El resto de la comitiva que acompañaba a los presidentes no se movió de la entrada del sitio sagrado y permaneció durante casi toda la visita conversando.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, mantuvo en todo momento una amplia sonrisa. Incluso, hizo algunas preguntas a funcionarios guatemaltecos.
Periodistas estadounidenses asignados a la cobertura del viaje de Bush por Latinoamérica opinaron que ésta ha sido la visita más pintoresca.
“Es importante para la Casa Blanca, en estos momentos, dar a entender que no se preocupa sólo por los acuerdos bilaterales, sino que quieren conocer la cultura y las costumbres de los países que visita”, comentó uno de ellos.
La seguridad
Las medidas de control fueron extremas:
El equipo del Servicio Secreto, con perros adiestrados para la detección de explosivos, fue el primero en llegar.
Tiradores de élite se posicionaron en árboles y sobre las ruinas de Iximché.
Los periodistas y su equipo de trabajo fueron minuciosamente revisados.
El Servicio Secreto no permitió que los periodistas se movilizaran sin vigilancia.
Al final de la visita, los reporteros nacionales fueron encerrados en el museo de Iximché, para impedir que vieran la partida de los vehículos y una manifestación que se efectuaba en la salida de aquel sitio.
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