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Economía para Todos: El primer banco visto por J. Rufino Barrios
Por:
Jose Molina
Opinión
El primer banco de Guatemala fue estatal. Tuvo una vida de 32 meses.
Su promotor fue el presidente Justo Rufino Barrios, quien el 11 de septiembre de 1876 dio un Informe a la Asamblea Constituyente, como sigue:
Opinión oficial
Una oficina abierta al público estaba encargada de cambiar los billetes por dinero efectivo cuando así lo solicitasen los portadores; y en el transcurso de más de un año, la caja de esa oficina se encontró siempre con un sobrante considerable, no obstante una circulación de billetes tres o cuatro veces mayor que la existencia en dinero; resultado que demuestra suficientemente no sólo la confianza lograda por el establecimiento, por sus firmes garantías, sino la necesidad de un aumento de valores para dar el lleno a las necesidades de las transacciones a cuyo objeto no bastan los recursos en numerario de que el comercio dispone.
Primera devaluación
Pero vino la guerra con el Gobierno de El Salvador, y como era natural y es cosa que en todas partes sucede, vino con ella, si no la desconfianza sobre el papel del banco, sí el deseo o la necesidad de hacer efectivo el cambio de los billetes, y los tenedores de ellos principiaron a ocurrir con grandes cantidades a la oficina cambiadora, para que se les diese su valor en moneda.
Es evidente que el banco no podía atender a esa demanda general, en razón de que para poder cambiar todo el papel circulante necesitaba hacer efectivos los vencimientos a tres meses que garantizaban la parte emitida sobre ellos.
En tal emergencia me ví precisado a tomar una medida que salvase el crédito del instituto y conciliase al mismo tiempo los intereses desenvueltos a la sombra de la circulación de las fuertes sumas emitidas por el banco en valores nominales; y decreté la suspensión del cambio de billetes por dinero efectivo, limitando al mismo tiempo la emisión de éstos, a una suma que, asegurada con triples o cuádruples obligaciones a favor del banco, debía alejar necesariamente toda sospecha alarmante y mantener el curso de los billetes sin notable depreciación.
Fluctuación
Durante las operaciones de la campaña se estableció en los billetes en relación con la plata u oro, un descuento que fluctuó desde uno hasta 15 por ciento, según era más o menos afectada la situación con los sucesos de la guerra.
Terminada ésta felizmente, el descuento alcanzó una baja inmediata, hasta llegar a uno y medio o dos por ciento, que es lo más que hoy se paga en el comercio por el cambio del papel del banco a dinero; descuento que, atendidas las inmensas ventajas y facilidades que proporciona la circulación del papel, puede considerarse insignificante, mucho más si se recuerda que en nuestro comercio hemos tenido en varias ocasiones hasta seis por ciento de descuento por los cambios de plata a otro y viceversa, y por la plata redonda a macuquina.
El actual estado de circulación de billetes del banco, es una prueba irrecusable de que la suspensión del cambio, decretada en cualquiera otra circunstancia que no hubiese sido la de guerra, ninguna depresión hubiera ocasionado en el valor de los billetes, pues está visto que la aceptación de éstos en todos los negocios, es originada de las garantías de seguridad que presta el banco y de la imperiosa necesidad que hay en el país de un aumento en los valores circulantes, necesidad que ha llenado hasta ahora aquel establecimiento, y que tiene que llenar en mayor escala en lo futuro, siendo incues tionable que sin ese poderoso auxilio, los negocios en el país no podrían ya marchar.
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