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SIEMBRA Falsedades injuriosas
Santiago Rusiñol: “De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos”.
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli
Afirmar que la gente es po- bre porque no tiene tierra es falso. Insistir que la tenencia de la tierra implica salir de pobre o ser autosuficiente en comida es falso. Publicar que nuestros hermanos mueren de hambre por falta de acceso a la tierra, no solo es una gran mentira, sino es una forma vergonzosa de manipular las necesidades de los demás.
En ningún país del mundo existe la tan exigida “soberanía alimenticia”, puesto que la pobreza y el hambre no se resuelven sembrando comida sino generando suficiente riqueza para poder adquirirla en donde y como les plazca a las personas.
Pretender esclavizar a la gente en el campo a que sobreviva a pura tortilla y frijol, no solo es incauto sino injusto; todo ser humano tiene derecho a superar la miseria de sus antepasados. La historia y el legado cultural no deben ser utilizados como excusa para condenar a una población a permanecer en la miseria.
Insistir que las hambrunas se deben a que los medios de producción no están en manos de los “indígenas y campesinos” para que sean autosuficientes es mentir ante realidades históricas de la humanidad. ¡No hay un solo pueblo en el mundo que sea autosuficiente! Critican el desarrollo que se está generando a través de la agroexportación de productos que han sustituido aquellos de subsistencia y están beneficiando a miles de pequeños agricultores que, de sobrevivientes, se han convertido en prósperos microempresarios generadores de empleo.
Las exportaciones agrícolas que critican estos trogloditas son fuente de miles de empleos. Es mentira y ofende la inteligencia el aseverar que los precios de la tortilla y el pan están subiendo, debido a que los granos se importan porque los “campesinos no tienen acceso a la tierra”.
Siempre se ha importado trigo para el pan, puesto que no hay condiciones agronómicas para producirlo, y los maiceros locales siempre se quejaron que se importaba el maíz más barato que el costo de producirlo.
A la gente hay que dotarla de oportunidades por medio de la educación, capacitación, apertura de mercados, de empleo y de opciones para que elija cómo quiere superarse. La reforma agraria es la antítesis del desarrollo, aquí y en la Patagonia.
¡Es una gran mentira, que ya nadie se traga! Basta con ver el rechazo a esta propuesta por la población rural en los resultados electorales. Mejor busquen chance decente y dejen de gastar pisto en publicaciones engañosas.
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