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SIEMBRA Por Guate
Benjamín Franklin: “El tiempo perdido no se recupera nunca, y cuando decimos que tenemos tiempo de sobra, descubrimos que nos falta”.
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli
Pero también por usted, por sus hijos y sus nietos; sus hermanos, sus padres, amigos y por todos. No sólo tenemos que hablar de derechos y obligaciones de ciudadanos, sino más bien debemos aprender a vivir nuestra ciudadanía.
Esto implica participar activamente en el proceso electoral, en ser parte de esa gran fiesta cívica que resulta de una madurez política adquirida a través de nuestra evolución. Es el momento de colocar otro grueso ladrillo en los cimientos de nuestro futuro; de hacer ciudadanía.
Es importante que cada vez más participemos en actividades relacionadas con nuestro proceso electoral. Ya sea con el partido de nuestra elección, con un comité cívico, o bien con la escuela, universidad u cualquier otra institución que represente una arena propicia para nuestra participación cívica y política. ¡No sólo se trata de votar!
El proceso se inicia desde recabar la suficiente información sobre las distintas propuestas políticas y hacer una lectura profunda y detallada de las mismas. Evaluar su contenido y compararlas entre sí. Luego, hacer el mismo ejercicio con los conceptos que manejamos sobre el tema. ¿Qué grupo de propuestas cumple con nuestras expectativas de plan de trabajo y administración de nuestros recursos?
Importante no es sólo el plan estructurado en papel, lo principal es quiénes serán los profesionales responsables de implementarlo. No sólo su capacidad demostrada, sino también su historial de vida y calidad moral. Porque no hay presupuesto que alcance, si no fundamentamos nuestros requisitos en la rectitud y ética de los que pretenden gobernar, sin olvidar que una manzana pudre al resto.
Por Guate debemos informarnos, evaluar nuestro voto, invitar a otros a votar, respetar la voluntad de la mayoría, evitar a toda costa la violencia y colaborar de lleno cumpliendo con todas nuestras obligaciones ciudadanas. Apoyar a quienes sean designados para administrar la Nación y nuestros recursos.
Debemos despreciar totalmente cualquier tipo de violencia, tanto física, moral, psicológica o de actitud que pueda empañar nuestra fiesta cívica. Si bien es cierto, hoy cada quien tiene su candidato, en enero todos tendremos un presidente, el de la Nación. Tendrá derecho a la duda y al respaldo otorgado por la mayoría, dejará de ser una bandera partidista y deberá ser azul y blanco. Por Guate consolidemos nuestro proceso democrático, participando responsablemente.
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