|
COLABORACIÓN Cambio climático
Durante la reunión discutimos las actividades de cada nación relacionadas con seguridad energética y el cambio del clima.
Por: James M. Derham*
El pasado 27 y 28 de septiembre, Estados Unidos fue el anfitrión para la Reunión de las Principales Economías sobre la Seguridad Energética y el Cambio de Clima, una iniciativa basada en la premisa fundamental de que el cambio climático es un reto generacional que precisa de una respuesta global.
Esta reunión, celebrada en la ciudad de Washington, es la primera de una serie de reuniones que incluirán a 17 de las principales economías del mundo -desarrolladas y en vías de desarrollo- y a las Naciones Unidas.
Esta nueva iniciativa internacional fue apoyada por los líderes del G-8 en junio, y por los 21 líderes de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en Sydney, Australia, a principios de este mes.
El proceso de la Reunión de las Principales Economías apoyó las pláticas de las Naciones Unidas sobre el clima, al juntar a las principales economías para que desarrollaran consensos sobre elementos clave para una nueva estructura sobre el cambio climático.
Nuestra meta para la Reunión fue impulsar un proceso por medio del cual las principales economías, a finales del año 2008, lleguen a un acuerdo sobre los elementos clave para una estructura posterior al año 2012.
Quisimos poner especial énfasis en la forma en que las principales economías pueden, en cercana cooperación con el sector privado, acelerar el desarrollo y despliegue de tecnologías limpias.
Durante la Reunión discutimos las actividades de cada nación relacionadas con seguridad energética y el cambio del clima, trabajamos todas las oportunidades y prioridades para el progreso después del año 2012, identificamos las urgentes necesidades para la investigación y el desarrollo de tecnologías para energía limpia y las áreas para colaborar.
Una estructura posterior al año 2012 debería comprometer significativamente a todos los países y reconocer la diversidad de soluciones y planteamientos que tomarán las naciones, según sus necesidades y recursos, para combatir el cambio climático. En vez de un planteamiento “único”, abogamos por flexibilidad, innovación y trabajo de grupo a escala global.
Si las principales economías del mundo pueden ponerse de acuerdo sobre el procedimiento, ese consenso podría acelerar las posibilidades de un acuerdo más amplio por medio de las Naciones Unidas, y sobre el tipo de compromiso global sustentable que se necesitaría -de parte de las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo- para proteger y administrar el frágil balance del planeta para esta generación y las generaciones venideras.
* Embajador de Estados Unidos
|