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Guatemala, 2 de abril de 2008

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Chulones ateperatados 

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Por María del Rosario Molina

Mi última columna que versó sobre los “bayuncos”, aquí rústicos y en El Salvador cursis, motivó la curiosidad de varios lectores que quieren saber de algunos otros salvadoreñismos y aquí van, tal como los escuché en una ocasión:

Mamá que -ya lo he contado varias veces- era medio salvadoreña y medio francesa le estaba describiendo a una amiga chapina la terrible erupción del Volcán de San Salvador, sucedida en junio de 1917 y yo de “metiche” (entrometida) “paraba oreja”. El relato, que conste, era de segunda mano, pues ella vivía en ese tiempo en EE. UU. En diciembre de ese mismo año, cuando iba de paso con su familia hacia su tierra, ocurrieron aquí los terremotos de 1917-18. Tenía entonces once años. (Temblaba en Guatemala desde pasada esa erupción). Pues bien, mi madre decía así: “Desde días antes la laguna navegable que había en el volcán empezó a calentarse, los peces morían y los animales que habitaban en las laderas bajaban a los poblados vecinos, quizás por los retumbos o por el calor que se sentía”. Hasta allí la historia iba muy bien, pero entonces empezaron los localismos: “Ya te puedes imaginar la ‘samotana’ que se armó en San Salvador cuando los ‘ausoles’ de las faldas comenzaron a sacar más vapor y principió a temblar. Luego arrojó el volcán grandes cantidades de lava, humo y cenizas y la tierra no paraba de hamacarse. La gente huía medio ‘chulona’ y toda ‘ateperatada’ de las casas, se refugiaba en los parques y ‘jirimiqueaba’ a más no poder. Hasta los ‘patulecos’ corrían”.

Buena parte de lo dicho por mamá me dejó “en Pinula” sin comprender los salvadoreñismos. Entonces se apareció por allí papá, que había vivido cuatro años en el exilio en la vecina república, y me explicó: “En El Salvador y creo que en Nicaragua, ‘samotana’ es un localismo muy amplio, pues comprende desde una algazara (ruido de muchas voces) hasta una riña tumultuaria (o tumultuosa). Los ‘ausoles’ no son otra cosa que las solfataras o fumarolas, como las llamamos adecuadamente aquí (terrenos volcánicos donde salen vapores sulfurosos a intervalos). ‘Chulona’ es la gente desprovista totalmente de ropa, como quien dice en Guatemala ‘en pelota’ y en España en ‘cueros vivos’. ‘Ateperatadas’ son las personas que están medio locas, ya sea por circunstancias pasajeras, v.gr. un gran terremoto, o las que lo son por genética o por una enfermedad que las ha atacado y ‘patuleco’ es un americanismo para designar a una persona que cojea”.

-Buenas están esas explicaciones- le respondí a papá- pero ¿qué hay de ‘jirimiquear’? La contestación fue que el centroamericanismo ‘jirimiquear’ nació de ‘jerimiquear’, otro localismo que según algunos etimólogos viene de Jeremías, el profeta llorón. –Pero eso no te lo puedo asegurar- me dijo. En verdad, me quedó la duda, aunque sí me parece muy lógico el origen del dicho localismo ya casi desaparecido. Los otros siguen en uso.

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