Guatemala, 2 de abril de 2008

CATALEJOEl libre acceso a la informaciónMario Antonio Sandoval

UCHA´XIK¿Por qué llora, señora?Sam Colop

ECLIPSEFuego cruzadoIleana Alamilla

A CONTRALUZUn mal negocio Haroldo Shetemul

CARA PARENS¿Agoniza Pronade?Ricardo E. Lima Soto

COLABORACIÓNDanilo ArbillaChávez, la SIP y otras “yerbas”
Hugo Chávez no se equi-vocó. Tenía razón; denunció que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ya de antemano había resuelto decir, en su reunión de medio año de Caracas, que en Venezuela no había libertad de prensa, y efectivamente la SIP lo dijo.
Pero tampoco la SIP se equivocó: en Venezuela la libertad de expresión está muy malherida. Y también tenía razón: ya de antemano, desde mucho antes de su reunión, se sabía que el propósito del régimen de Chávez es “hacer desaparecer los medios de comunicación, agredir e intimidar a los periodistas y eliminar la libertad de expresión e información”.
Chávez y su gente dicen que hay medios que lo critican y lo atacan. Y efectivamente hay unos cuantos diarios, unas pocas radios y un canal de TV de cable —Globovisión— que informan con independencia, critican y denuncian las faltas del Gobierno y no ceden ante las presiones y amenazas de éste. Pero el espacio cada vez es más reducido, y lo que el chavismo no quería es que la SIP fuera a ventilar esa realidad en las propias narices del régimen.
Los vaticinios y temores del comandante Chávez y sus “subsidiados” tenían fundamento. En la reunión (28 al 30 de marzo pasados) se informó que “el 85 por ciento de las señales televisivas, tres mil radioemisoras comunitarias y cien portales en Internet” son controlados por el Gobierno, según un estudio del decano de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, y que el Ministerio de Comunicación e Información gastó en el 2007 más de cinco mil millones de bolívares en “el fortalecimiento de los medios alternativos y comunitarios”, y para “entrenamiento de profesionales venezolanos por expertos cubanos”. Se dio cuenta de que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa condenó y repudió “las acciones de acoso contumaz contra los medios de comunicación y sus trabajadores por parte de sectores afectos al gobierno nacional”. Quedó demostrado fehacientemente, a su vez, que el Gobierno pretende someter a los medios a través del control de la importación de papel y de la publicidad oficial.
En la asamblea, además, el régimen quedó al desnudo en sus ataques de todo tipo a Globovisión, cuyas “cámaras testigos” no soporta ni puede desmentir —son los problemas de la imagen—, atribuyendo lo que allí aparece a invenciones de los dueños de medios y del “terrorismo mediático”.
Chávez fue invitado a ir a la asamblea de la SIP, pero no se animó. Quizás temió a que se le hicieran preguntas. El comandante prefirió en cambio realizar un congreso paralelo. Contra el “terrorismo mediático”. Logró traer 13 ó 14 “expertos”, entre profesores, comunicadores y periodistas, pero ninguno de gran renombre, pese a que, según se supo, la inversión fue grande, y el trato, magnífico.
A la reunión de la SIP fue la TV oficialista y hasta hubo inscritos de una organización no gubernamental chavista, cuyos miembros hablaron varias veces —contra la SIP y a favor de Chávez— y hasta amenazaron a todos los participantes de la reunión de que tuvieran cuidado por las medidas que “ellos” podían tomar si seguían hablando mal del Gobierno.
A la otra reunión —la de los “invitados”— no pudo entrar Globovisión. Las “estrellas“ fueron los periodistas cubanos de Granma y Prensa Latina. Como dicen los abogados: a confesión de parte, relevo de pruebas.
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