Guatemala, 2 de abril de 2008

CATALEJOEl libre acceso a la informaciónMario Antonio Sandoval

UCHA´XIK¿Por qué llora, señora?Sam Colop

COLABORACIÓNChávez, la SIP y otras “yerbas”Danilo Arbilla

ECLIPSEFuego cruzadoIleana Alamilla

A CONTRALUZUn mal negocio Haroldo Shetemul

CARA PARENSRicardo E. Lima Soto¿Agoniza Pronade?
No nos engañemos. El Pro-grama Nacional para la Autogestión del Desarrollo Educativo (Pronade) tiene sus cosas positivas, pero también tiene sus cosas negativas. Recientemente escuchamos algunos lamentos por la anunciada desaparición de esta entidad en términos de que “el Gobierno eliminará este exitoso programa para cumplir con compromisos electorales”, cuando esta sola afirmación posee desde lo más íntimo de su elaboración varios subterfugios llenos de imprecisiones.
Para comenzar, el Pronade no se cancelará solamente por “compromisos electorales”, sino por la propia naturaleza y duración del programa: surgió como una propuesta experimental y temporal para paliar las deficiencias especialmente en la cobertura de los servicios oficiales en educación primaria de todo el país. Así, por tal naturaleza, y después de 16 años de funcionamiento, resulta más que lógico y necesario que los logros obtenidos más las lecciones aprendidas de esta modalidad se integren al sistema nacional de educación. Para continuar, lo “exitoso” del programa es sumamente cuestionable, además de impreciso: ¿tales éxitos son en la calidad educativa brindada a los estudiantes, en su formación integral o en la autogestión comunitaria? ¡Porque en ninguno de los aspectos lo es! La ministra Ana Ordóñez de Molina lo ha señalado bien al cuestionar la calidad lograda en las escuelas de Pronade, cuando hace referencia a los diferenciados contrastes entre los rendimientos académicos alcanzados y los rendimientos deseados o esperados. Sus afirmaciones no son especulativas; están basadas en varios estudios donde se demuestran grandes deficiencias en la calidad de la enseñanza.
Sin embargo, lo más grave se ha dado en términos de cómo se entiende la calidad educativa, que no solamente se refiere a rendimientos y aprendizajes, sino fundamentalmente a pertinencia en la educación en las aulas, es decir, a la educación apropiada para población infantil con características de bilingüismo, de ruralidad, de marginalidad y de malnutrición, entre otras.
Para realizar un balance, veamos los siguientes hechos: es buena la participación de los padres de familia, pero es malo que éstos no puedan exigir mejoras educativas ni supervisar pedagógica y convenientemente a los maestros. Es bueno que las juntas comunitarias (Coeducas) administren pagos de salarios a maestros y refacciones escolares, pero es malo que esto se haya convertido en anarquía, desorden y corrupción. Fue muy bueno el objetivo de cobertura, pero ha sido muy malo que no se haya hecho con pertinencia lingüística y cultural.
Es bueno que se hayan contratado maestros de la comunidad, pero fue muy malo que las Instituciones de Servicios Educativos no contaran con expertos ni con los conocimientos para diseñar y capacitar a maestros en programas verdaderamente bilingües e interculturales. Visto así, el Pronade debe evolucionar hacia estadios más modernos y cualitativos, sin argüir el prejuicio de dejar a miles de niños sin educación.
Lo que sí debe ser prioritario y urgente es elevar la formación inicial de maestros al nivel terciario, con pertinencia cultural y dignificación humana y salarial, bajo estrictos estándares, así como procesos de acompañamiento y evaluación permanente para proponer continuidad en las contrataciones.
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