Guatemala, 13 de abril de 2008
“Tenemos el mandato directo de nuestros ministros para que trabajemos en favor de la abolición de la pena de muerte en el país”.
Ewa Werner, embajadora de Suecia.
Las adopciones fueron parte de la agenda política del año recién pasado cuando, luego de más de 10 años, el Congreso aprobó la ley respectiva, el 11 de diciembre último.
Previamente a la aprobación de la iniciativa, Ewa Werner, embajadora de Suecia, junto a otros representantes de la Unión Europea, convocaron a la Prensa, y pidieron a los diputados que agilizaran el trámite de la ley.
Esa norma se incluye en la Convención de La Haya, y estableció el Consejo Nacional de Adopciones, que se encarga de los procesos nacionales e internacionales.
Su lucha se ha enfocado en causas como la aprobación de una ley de adopciones que garantice que termine el comercio de niños en el país. Ewa Werner ve como gran debilidad la situación de inseguridad en Guatemala.
Lo acompañamos muy de cerca; las propuestas que tiene para atacar la pobreza en el área rural son muy interesantes, y esperamos que se desarrollen en estos cuatro años.
Sin embargo, en cuanto a seguridad, hemos visto que se han tomando algunas medidas, pero no percibimos una reforma global en ese sector.
Como comunidad internacional, pensamos que ese aspecto es urgente para el país, lo mismo que una remodelación en la estructura del sistema de justicia.
Hemos entablado diálogo con casi todos los ministerios y, sobre todo, con los que más interés tienen para la cooperación sueca.
Platicamos con los ministros de Gobernación y Salud; también, con el Consejo de Cohesión Social y con varios grupos de diálogo.
Esto se ha llevado a cabo para generar buena coordinación; por eso, necesitamos conocer bien a los nuevos funcionarios.
Son bastante estrictas, ya que nos basamos en hechos recientes, como el secuestro de los cuatro turistas belgas, a mediados de marzo último. Aunque tenemos las mismas recomendaciones que la mayoría de los demás países europeos, no aconsejamos que visiten lugares que no están considerados sitios turísticos, porque es peligroso.
Consideramos a Guatemala como un país que posee un alto nivel de inseguridad.
¿Qué piensa un ciudadano sueco al escuchar la palabra “Guatemala”?
Los suecos estamos familiarizados y solidarizados con Guatemala, ya que fue en Estocolmo donde se firmó una parte de los acuerdos de paz, en 1996. Se percibe a este país como un lugar en donde hubo un grave conflicto armado durante 36 años, pero que al final alcanzó la paz.
También se asocia por los dos premios Nobel guatemaltecos, de Literatura y de la Paz.
Desde el punto de vista de la comunidad internacional y, sobre todo, de la Unión Europea, no aprobábamos el modo en que se tramitaban las adopciones aquí.
Luego de la aprobación de esa ley, estamos pendientes de cómo va a trabajar el Consejo y si se apegará a lo estipulado. Vamos a poner mucho interés en lo que ocurra con los casos que quedaron pendientes, para que no se sigan utilizando las adopciones como negocio, se roben niños y se engañe a las madres.
Creo que es muy pronto para conjeturar. Lo que hemos platicado con los funcionarios de mi país es que primero vamos a ver cómo opera la Comisión de Adopciones en un año. Si observamos un buen funcionamiento, se podría comenzar el diálogo.
La postura de Suecia y de toda la Unión Europea es muy clara en relación con ese tema: estamos totalmente en contra de que se vuelva a establecer.
Es más, tenemos el mandato directo de nuestros ministros para que trabajemos en favor de la abolición de la pena de muerte en los países donde todavía existe.
Estamos a la expectativa de lo que vaya a dictaminar la Corte de Constitucionalidad.
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