Guatemala, 13 de abril de 2008
El sueño de los guatemaltecos es vivir en un país seguro y con mejor calidad de vida, según el libro promovido por el movimiento GuateÁmala
Con una pieza teatral en la que se comparaban las actitudes negativas de los guatemaltecos con las de cangrejos en una olla, arrancó ayer la presentación del libro Una ventana para ver Guatemala, a la que asistieron centenares de personas que llenaron el Teatro Nacional. El mensaje de la obra y del libro era el mismo: se necesita de solidaridad y unidad para salir adelante.
Durante esa actividad, se animó a los asistentes a seguir sus sueños y a cambiar sus actitudes, para construir el país que anhelan. “Dentro de ustedes está el potencial. Este es el momento de transformar nuestros proyectos en acciones; es nuestra oportunidad”, invitó Francisco Páez, vocalista del grupo Malacates Trébol Shop.
Para cerrar el evento, el grupo Piedras Negras, acompañado de otros cantantes guatemaltecos, entonaron una canción compuesta especialmente para la ocasión. “Que todos se levanten”, es su título, y a la vez su mensaje, que alienta a caminar juntos, tras un ideal común.
“Aunque cada generación y cada persona tienen su propia visión, todos coincidimos en el anhelo de un país bello, donde cada uno tenga su lugar, y las distintas culturas se entiendan y convivan; donde haya paz y desarrollo”, expresó Hugo Maúl, del CIEN, quien participó en uno de los diálogos generacionales.
“Eventos como éstos nos recuerdan que debemos seguir nuestros sueños y no tener miedo de hacerlo, y nos invitan a ser cada día mejores. Espero que haya más proyectos como éste, para que se logre cambiar la actitud de toda la población”, expresó Noris Velasco, estudiante del Liceo Fuente de Vida.
Uno de los retos planteados por el libro Una ventana para ver Guatemala, promovido por el movimiento GuateÁmala, es un cambio de actitud, para salir de un estado pasivo y reactivo a uno proactivo. Solamente con actitud positiva se podrá construir un país mejor. El llamado es a que cada uno modifique sus hábitos.
Imaginario común
El último reto es transformar los proyectos en acción, y convertir en realidad los sueños y anhelos.
Por Ana Lucía Blas
Una ventana para ver Guatemala es el título del libro presentado ayer como parte del movimiento GuateÁmala. El texto recoge los deseos de la población de entre 10 y 98 años por un país mejor. Para ellos, se necesita resolver la inseguridad ciudadana, avanzar hacia el desarrollo y lograr la unidad, a fin de alcanzar ese sueño.
Por medio de siete diálogos, que reunieron en el 2007 a grupos de 20 personas de una misma generación, los participantes expusieron sus puntos de vista sobre los problemas que enfrenta el país y cómo podrían superarse. Las conclusiones de cada grupo quedaron plasmadas en aquel libro.
“La principal conclusión es que todos, sin importar nuestra edad, queremos un mejor país”, comentó Juan Carlos Paiz, de la Fundación Proyecto de Vida, y coordinador del movimiento cívico GuateÁmala (iniciado en el 2005), durante la presentación del texto, en el Teatro Nacional, ante un público que llenó todo el recinto.
“Nos dimos cuenta de que, al final, lo que todos anhelamos es una bella Guatemala, donde todos tengan su lugar, y las distintas culturas puedan entenderse y convivir”, expresó Hugo Maúl, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), quien participó en uno de los denominados diálogos generacionales.
El país que desean los más jóvenes —entre 10 y 19 años— es seguro, educado, globalizado, competitivo, solidario, con mayores oportunidades de empleo y respeto a las leyes, y donde haya preocupación por la salud. Para alcanzarlo, opinan que se deben proteger la flora y fauna, acabar con la discriminación, crear conciencia colectiva que valore las costumbres y tradiciones, y mejorar la educación, el acceso vial y la salud. También se necesita un gobierno representativo y que cumpla con la ley, según dichas conclusiones.
Para quienes tienen entre 20 y 29 años de edad, Guatemala es un país con potencial, por sus riquezas naturales, sus tradiciones y su gente, pero que tiene también obstáculos como la violencia o la falta de honradez.
Ellos anhelan un país unido; para alcanzarlo, se deben promover campañas de conciencia social, educación, fomento de las inversiones, creación de un centro de redes de organización civil y de información, fundación de una escuela de líderes y existencia de mayor control civil sobre las actividades estatales.
Un país seguro y con calidad de vida es el soñado por el grupo de entre 30 y 39 años. Para construirlo, proponen “empoderar” a la sociedad civil con educación, capacitación e información; fomentar la participación ciudadana; proteger el medioambiente; que la ley se aplique con certeza e igualdad, y que las instituciones públicas sean más accesibles, democratizadas y descentralizadas.
El desarrollo humano es la meta para el grupo de 40 a 49 años. Ve necesarios una reforma fiscal, la construcción de una agenda de país, y reformas al sistema de Educación y de Salud, además de garantizar el acceso a vivienda o construir un sistema de justicia eficaz.
Los participantes de 50 a 59 años esperan que, para el 2020, Guatemala se haya transformado, con mejoras en economía, educación, salud; con una identidad única, ética, responsable y con voluntad política. Ven oportunidades en el turismo, la cultura, la naturaleza y el comercio.
También quienes tienen entre 60 y 69 años anhelan un país seguro y próspero, con educación, justicia y valores. Los mayores de 70 años sueñan con una Guatemala linda, culta, responsable, con participación de la población, unida y realizada económicamente, para que no haya necesidad de emigrar y todos tengan mejor calidad de vida.
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