Guatemala, 7 de agosto de 2008

PERSISTENCIATestimonio veraz (III)Margarita Carrera

INDEPENDENCIAEducando en libertadJuan Callejas Vargas

IDEASInterés de estorbarJorge Jacobs A.

ALEPHLa política y el abortoCarolina Escobar Sarti

REFLEXIONES Juventud diversaFrank La Rue Lewy

PERSPECTIVASRenzo Lautaro RosalIncitadores de la impunidad
Guatemala es una socie- dad que se caracteriza por el culto al secretismo, a las agendas ocultas, a las negociaciones debajo de la mesa. Seguimos cultivando la lógica de las confabulaciones. Como ejemplo, estas últimas dos semanas han estado marcadas por otra oleada de cambios en altos puestos del Ejecutivo. De ellos llaman la atención los sucedidos en la esfera del Ministerio de la Defensa (puntualmente en el Ejército), en especial. No es casual que estos episodios se den al mismo tiempo que el cambio en la Dirección del Ministerio Público, los reacomodos en el Ministerio de Gobernación, el comunicado de Avemilgua y el atentado contra la vida del hermano de Helen Mack.
Lo sucedido es un pulso más entre los grupos que intentan seguir controlando los organismos del Estado relacionados con la seguridad y los sistemas de inteligencia. Ante el reacomodo del modelo donde el monopolio del control de estas instancias recaía en el Ejército y sus propios aparatos; se ha abierto una etapa de lucha cruenta para reforzar o lograr el recambio del control. Se trata de un pulso abierto, que se fortalece con los episodios que ponen en riesgo las fuerzas en cuestión.
Diversos análisis señalan que lo sucedido es producto de la lucha entre los grupos de Carlos Quintanilla y del general Ortega Menaldo. Se da un desplazamiento del primero, en beneficio del segundo. El primero tiene un protagonismo que pone en riesgo el poder tradicional. Existe una oficialidad que aspira al control, y con ello, a no ser rastreada por los hechos del conflicto armado. Estas disputas tienden a acelerarse en la medida que el escenario permite esas resonancias. A estos dos grupos se suman las facciones que ven como una amenaza los recientes nombramientos en el Ministerio de Gobernación, por no responder a los sectores que tradicionalmente han estado al mando de la cartera.
Las estructuras nefastas del lado oscuro del Ejército se mantienen vigentes e inalterables. El momento es oportuno para su mayor protagonismo, en la medida que por diferentes lados se cuestionan los espacios que han ganado nuevas facciones y cabecillas. Este desgaste es factor para que la cara de la impunidad adquiera otro color. Las disputas van a proseguir.
Son evidentes las fragilidades institucionales y políticas para enfrentar los retos en materia de seguridad y justicia. Lo que no se vale es avivar los factores disuasivos que alientan el crecimiento de los grupos que solo tratan de mantener y profundizar la impunidad. Las recientes purgas son expresiones de mutaciones, que no persiguen ningún cambio de fondo en la conducción de las lógicas del poder.
rlrosal@yahoo.es
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