Guatemala, 7 de agosto de 2008
Por c. orantes
Las organizaciones sociales y abogados consultados consideran que no es suficiente la renuncia de Eduardo Meyer como presidente del Legislativo, sino también debería dejar su curul.
Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack, expresó que en la historia del país, nunca se ha dado la renuncia de algún funcionario para someterse a las acciones de investigación en su contra, pues saben que con ello también renuncian a su inmunidad.
Añadió: “Moral y éticamente es mejor que renuncie; eso sería un ejemplo para los demás funcionarios”.
José Toledo, abogado penalista, afirmó que —si bien la ley no expresa que se le pueda solicitar la renuncia a un funcionario por una denuncia de corrupción— como consecuencia de una acción moral debería renunciar.
“Él, siendo el presidente de uno de los organismos del Estado, sería mejor que renuncie no solo al cargo en la Directiva, sino a la curul, con eso evitaría que el Estado incurra en gastos por el antejuicio”, expresó Toledo.
Luis Ramírez, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, aseveró que nadie debería tener antejuicio, pues esto es un impedimento de la acción de investigación delictiva por parte del Ministerio Público.
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