Guatemala, 9 de agosto de 2008
Por Alberto Ramírez E. /periodismo comunitario
La amenaza de los agrocombustibles, para países como Guatemala, es la escasez de alimentos y el deterioro del suelo, lo cual generará más pobreza, destacó Elizabeth Bravo, experta ecuatoriana en biodiversidad, del Instituto de Estudios Ecologistas para el Tercer Mundo.
Bravo, quien se encuentra de visita en el país, refirió que la tendencia actual es que los países ricos consumen cada vez más combustible hecho a base de productos agrícolas, los cuales se siembran y cosechan en países del Tercer Mundo.
“Los agrocombustibles crean un desequilibrio de los ecosistemas naturales, y ponen en riesgo la seguridad alimentaria de países como Guatemala”, agregó.
El primer impacto por esta tendencia es la escasez de alimentos, porque los agricultores prefieren cultivar productos para biocombustibles, por la ganancia, y dejan de sembrar granos para alimento de la población.
Otro impacto es la degradación del suelo, porque muchas plantas —la palma africana por ejemplo— dejan sin nutrientes la tierra, y eso aumenta la pobreza, porque se reducen las áreas aptas para cultivo, enfatizó Bravo.
Además, que esas plantas consumen mucha agua y pueden agotar las fuentes hídricas.
De manera colateral, traerá efectos como la migración de campesinos hacia áreas protegidas, en busca de tierra de cultivo.
Según Bravo, se crea dependencia en la compra de semillas, porque empresas transnacionales ya desarrollan transgénicos de maíz, para producir etanol.
En el caso de Guatemala, que es lugar de origen de variedades de maíz, los transgénicos podrían contaminar y destruir los cultivos de granos para alimento, subrayó.
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