Guatemala, 7 de febrero de 2008

PERSISTENCIALinaje y racismoPor Margarita Carrera

INDEPENDENCIADeliberando sobre empresa y valoresPor Juan Callejas Vargas

IDEASSoluciones al calentamientoPor Jorge Jacobs A.

ALEPHElecciones 2011 a la puertaPor Carolina Escobar Sarti

COLABORACIÓNNoticias de la selva lacandonaPor Sébastien Perrot-Minnot

PERSPECTIVASCohesión social (II)Por Renzo Lautaro Rosal
He planteado, en anteriores ar- tículos, la importancia de poner especial atención al ambiente económico que prevalecerá este año y seguramente, con mayor fuerza, en el 2009. En los ambientes internacionales se habla insistentemente de la desaceleración económica que ha alcanzado a Estados Unidos y otros países desarrollados. Este fue el tema central en el reciente Foro de Davos.
Sin embargo, y contrariamente a esta serie de llamados de atención, en Guatemala aún imperan el exceso de confianza, la ignorancia y la pasmosidad. Por acá parece no pasar nada; tal parece que las olas de este corrimiento mundial no llegarán a nuestras costas… como si viviéramos en otra galaxia…
En este contexto irreversible, las apuestas del Gobierno en materia de cohesión social y promoción del diálogo social parecen llegar en el mejor de los momentos, pero será necesario que a corto plazo expliquen a la ciudadanía de qué se tratan específicamente ambas iniciativas.
A la fecha, va quedando relativamente claro que la intención primaria del Consejo de Cohesión Social es conjuntar a las dependencias del Organismo Ejecutivo que más se relacionan con las dinámicas locales, para coordinar de mejor forma sus esfuerzos y recursos.
Eso me parece correcto, aunque limitado. Si de eso se trata todo esto, hay que decirlo con claridad para no seguir creando falsas interpretaciones y generación de expectativas.
El proceso mundial que ahora se instala con fuerza, marcado por la des-aceleración como presagio de una crisis económica de amplias proporciones, obliga a que las instituciones públicas asuman con seriedad y visión de conjunto el imperativo de poner, desde ya, todas sus energías en prevención de las consecuencias de estos fenómenos críticos, que como siempre apuntarán sus baterías contra los sectores más desfavorecidos.
Entonces, no se trata de abrir más flancos de los que ahora se tienen, sino de crear y poner a funcionar un bloque de instituciones (lo más compacto posible) para entrar de lleno a desarrollar las bases que ayuden a minimizar los impactos previsibles.
Tal como sucede en la Europa comunitaria, se requiere un conjunto de recursos técnicos que acompañen la iniciativa de la cohesión social. Es necesario contar con un sencillo sistema de indicadores que vaya midiendo, en forma progresiva, el desarrollo de las acciones que vayan resultando.
Dado que la implementación de las decisiones va a recaer en el nivel municipal, es urgente retomar la agenda hacia el fortalecimiento de los gobiernos locales, cuyas condiciones actuales no corresponden con las complejas tareas que la ciudadanía le está requiriendo.
rlrosal@yahoo.es
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