Guatemala, 8 de febrero de 2008

CATALEJOUna carta sobre riesgo en caminosPor Mario Antonio Sandoval

DE MIS NOTASChirmolPor Alfred Kaltschmitt

FAROEnfermos de corrupciónPor Rodrigo Castillo Del Carmen

SIEMPRE VERDETremendo reto ambientalPor Magalí Rey Rosa

COLABORACIÓNInversiónPor José Miguel Argueta

VENTANAEl drama de las adopcionesPor Rita María Roesch
El Ejecutivo se quedó con su gusto. Se van los integrantes del Consejo Nacional de Adopciones (CNA). Todos ellos habían sido designados por el gobierno anterior por su reconocida honorabilidad. Ellos son: Anabella Morfín, Marvin Rabanales, Byron Alvarado y Hilda Morales. Es de conocimiento público que el CNA fue acosado, legal y financieramente, por el nuevo gobierno para dificultar su delicado trabajo, desde hace tres semanas.
Durante la conferencia de prensa que ofreció el CNA el martes 5 de febrero, manifestó que el motivo central de su renuncia se debía a que no querían que se retrasara más tiempo los dos mil 350 trámites de adopción que se habían iniciado desde el año 2007.
Marvin Rabanales comentó: “Es evidente que para el Gobierno el problema éramos nosotros, pues no íbamos a permitir que se pisoteara la dignidad de los niños (…), y en aras de que prevalezca el interés del niño, preferimos renunciar” ( Prensa Libre, 06/08, pág. 4). “Es una muestra más de su calidad humana”, agregó el Clarinero.
La columna de hoy tiene un propósito muy especial. Solicito a la nueva junta del Consejo, que está integrada por Marilys Barrientos, Aura Azucena Bolaños, Elizabeth Hernández, Norma Robles y Rudy Soto Ovalle, que tengan presente que en materia de adopciones lo único que funciona es la honestidad. Quiero pensar que el nuevo Consejo está libre de los poderes oscuros que trafican con nuestra niñez, porque la vida de miles de infantes está en sus manos. Aprovecho para solicitarles, desde este espacio, que investiguen el caso de las hermanitas Alvarado. María Fernanda y Ana Cristina Alvarado fueron robadas por la red de personas que trafican con nuestra niñez.
De acuerdo con la Fundación Sobrevivientes y con Míldred Alvarado, madre de las dos niñas robadas, se cree que los expedientes de las niñas se encuentran entre los dos mil 350 pendientes de registro. Nada me gustaría más, y estoy segura de que también a miles de guatemaltecos (as), que se descubran esos expedientes, que se capture a los integrantes de la red que las raptó y que las niñas retornen a los brazos de su madre lo más pronto posible.
De acuerdo con la madre de las niñas, éstas fueron raptadas en el año 2006. A continuación, resumo brevemente el reportaje escrito por Lorena Seijo. La historia lleva como título: “Embajada de EE. UU. ‘aprobó’ adopción de niñas raptadas”, y fue publicada en Prensa Libre en la página 10, el pasado lunes 4 de febrero.
Míldred Alvarado dio a luz, por cesárea, a Ana Cristina, a mediados del 2006. Una red integrada por médicos y abogados que opera para robar niños y entregarlos en adopción se la quitó. La misma suerte corrió su hija mayor, de 2 años, que se llama María Fernanda. Como Míldred tenía que internarse para dar a luz a Ana Cristina, se la dejó encargada a una “supuesta amiga”, quien se la llevó. Desde que se inició esta tragedia, Míldred ha hecho lo imposible por encontrar a sus dos hijas.
Durante sus pesquisas, Míldred descubrió y denunció en el Ministerio Público a dos personas integrantes de la red de tráfico de niños. No hubo eco a su denuncia. Tocó todas las puertas de las instituciones del Gobierno. Nadie la escuchó. No fue sino hasta que acudió a la Fundación Sobrevivientes que empezó a recibir apoyo y asesoramiento legal.
El 25 de enero de este año 2008, una mujer estadounidense llamada Sindy (nombre ficticio) se comunicó con Prensa Libre y mandó las fotos de las dos niñas Alvarado. Sindy relató que ella iba a adoptarlas. Pero se enteró de que habían sido raptadas, según apareció en un ar-tículo publicado en este medio el 25 de noviembre del 2007. Sindy se comunicó entonces con la agencia de adopciones en Florida, EE. UU., que sirve de intermediaria con los abogados guatemaltecos, porque quería conocer la verdad. Debido a su insistencia, la agencia le canceló el trámite de adopción. Ahora sólo falta ver cómo actuará el nuevo CNA.
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