Guatemala, 8 de febrero de 2008
Crimen A Blanca Aracely Segura la mataron por cortar güicoyes en un terreno
Los familiares de la niña se reúnen en el sitio donde ésta murió, para elevar oraciones, en el afán de que este hecho no quede en la impunidad.
Por walter sactic
Sacatepéquez
San Bartolomé Milpas Altas. Blanca Aracely Segura Velásquez, de 14 años, fue asesinada el domingo recién pasado, por un desconocido que le acertó tres balazos, cuando la niña cortaba güicoyes y frijol en un terreno de la localidad.
María Velásquez cuenta que su hija tenía la ilusión de celebrar sus 15 años el próximo 3 de septiembre, ser una profesional e integrarse a la Policía Nacional Civil.
Blanquita, como la llamaban sus familiares, había terminado la primaria el año pasado en la Escuela Oficial Urbana Mixta Lázaro Axpuac. Siempre reclamaba por el trabajo que efectuaban sus hermanos pequeños: comprar, reparar y revender planchas usadas.
Decía que era un trabajo muy cansado y que, cuando fuera mayor, los ayudaría a salir de la probreza.
“Mi Blanquita quería ser policía. Días antes de su muerte nos habíamos puesto de acuerdo en que sólo estudiaría los sábados y domingos, porque nuestra situación económica no nos permitía que fuera a todos los días”, comentó llorando su mamá.
Los familiares de Blanquita aún no logran entender cómo es posible que hubiera perdido la vida por unos güicoyes y piligües (frijoles).
Aseguran que el día del crimen, ella y uno de sus hermanos caminaron largo trecho por el camino de tierra para llegar a Santiago Sacatepéquez.
De allí se trasladaron a la feria del carnaval, en San Pedro Sacatepéquez, donde comprarían objetos usados. Pasaron por ese terreno (en referencia al lugar donde la mataron) para ahorrarse unos centavos y no para delinquir, explican.
“Es cierto que mi familia es de escasos recursos, pero mi nieta no se dedicaba a robar. Si se les antojó cortar algo, no era para que la mataran. Pudieron agarrarla, golpearla o llevarla presa; pero no asesinarla”, manifestó su abuela Jesús María Teresa Velásquez, 87.
Blanca Aracely no solo dejó un vacío en el hogar. También heredó un trauma a la familia, pues ahora los vecinos los señalan de ser delincuentes y no han querido participar en la novena religiosa que se reza en honor de la niña, para no ser vinculados con supuestos actos anómalos.
Patrocinio Axpuac, vecino de la familia, refirió: “Dios es el único que sabe qué pasó. En todo caso, asesinar a una niña porque supuestamente robaba unas verduras es inaceptable. Para eso existen los juzgados”.
A falta del padre, Francisco Virgilio Cardona se ha dedicado a orientar a los hijos de María Velásquez.
“Yo fui quien los encaminó a dedicarse a la compra y reparación de planchas usadas, pues, al revenderlas, obtienen algunos centavos”, explicó Cardona, quien se dedica a reparar electrodomésticos en la colonia Santa Faz, de la zona 6 de la capital.
Marvin David, 10, quien recuerda a su hermana difunta, detalló que era juguetona, aunque drástica, cuando no cumplían con alguna tarea dentro del hogar.
Vecinos y familiares piden que Dios dé consuelo a la familia y que las autoridades investiguen el hecho.
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