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Guatemala, 25 de febrero de 2008

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Violencia Mil 500 vidas podrían salvarse al año, si se mejora la asistencia prehospitalaria, según informe de Gobernación

Crearán comisión de atención a urgencias  

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Los bomberos son los primeros en dar auxilio a las víctimas de violencia, pero no disponen de los medios adecuados.

Estadísticas

6

mil guatemaltecos fallecen al año, por heridas de arma de fuego o blanca.

55

por ciento mueren en el lugar del crimen, antes de recibir atención.

30

por ciento expiran en el trayecto hacia el hospital, en la ambulancia.

15

por ciento perecen en la sala de urgencias de uno de los dos hospitales de la capital.

Opiniones

Gobernación  Mejoras estadísticas 

“Se podrían salvar muchas vidas, si se mejorara la atención prehospitalaria, si hubiera la capacidad de atender a los heridos de manera rápida y eficiente, lo que no quiere decir que nosotros no luchemos por bajar la inseguridad”, dijo el ministro Vinicio Gómez.

Vicepresidencia  Vamos a arreglarlo 

“La demanda de mejora de atención prehospitalaria es algo que se escuchaba desde que yo estudié Medicina, pero nadie se ha atrevido a entrarle al tema. Nosotros sí lo vamos a hacer, porque es algo imprescindible”, afirmó el vicepresidente, Rafael Espada.

Bomberos  Más capacitación 

“El Cuerpo de Bomberos no nació para atender ataques por arma de fuego, pero hemos tenido que ir adaptándonos a las circunstancias, para poder ayudar a la gente, pero necesitamos más apoyo”, afirmó Ricardo Lemus, vocero de Bomberos Municipales.

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Por lorena seijo

Mil 500 vidas podrían salvarse anualmente, si se mejorara la atención dada por los paramédicos, revela un estudio elaborado por el Ejecutivo; por ello, han decidido crear la Comisión Nacional de Trauma, para coordinar a todas las instituciones que confluyen en la asistencia de urgencias.

De las seis mil personas que mueren al año por causa de la violencia, unas tres mil 600 ya han fallecido cuando los cuerpos de socorro llegan al lugar, pero alrededor de dos mil 400 siguen luchando por vivir.

Según estudios médicos realizados, la atención en los primeros cinco minutos después de un ataque o accidente hace la diferencia entre la vida y la muerte, pues la mayoría de las personas fallecen por paro cardiaco o falla respiratoria, pero las personas que tienen la responsabilidad de salvarles la vida, principalmente los bomberos, no son licenciados en medicina, ni tienen los equipos necesarios para ello.

El 60 por ciento de los heridos fallecen en el trayecto hacia el hospital más cercano y el otro 40 por ciento, en la sala de urgencias de la entidad asistencial, según el estudio. El ministro de Gobernación, Vinicio Gómez, asegura que si se mejorara sustancialmente la atención prehospitalaria dada, tanto en el lugar de los hechos como durante el traslado al hospital, se podría salvar la vida de al menos mil 500 al año.

Esta evaluación, junto con algunas propuestas de mejora de la atención, le fueron presentadas al vicepresidente Rafael Espada, para que se pueda definir qué cambios hay que promover.

Espada lo tiene muy claro, es necesario crear la comisión nacional de trauma, para que se pueda coordinar a todas las instituciones que colaboran con la asistencia de urgencias, además de conseguir los fondos para dotarlas de más equipos y capacitar a los paramédicos.

Espada formó parte de la Comisión Nacional de Trauma de los EE. UU., por lo que intentará poner en práctica en el país la experiencia adquirida.

Hace 20 años, el homicidio ocupaba la casilla número siete de la lista de mortalidad y las lesiones accidentales, la número nueve. En el 2007, la suma de ambas es la segunda razón de muerte en el sistema de atención del Ministerio de Salud y la cuarta, en hospitales privados.

Adaptación

Los Bomberos, un cuerpo que nació en los años 1950 enfocado en la extinción de incendios, ha tenido que ir especializándose en la atención de heridos por arma de fuego y accidentes, debido a la situación de violencia que se vive en el país.

Aunque los cuerpos de bomberos han capacitado a sus propios paramédicos para poder ejercer este trabajo, la formación es escasa y los recursos que tienen para asistir a los heridos, precarios.

Según Ricardo Lemus, vocero de los Bomberos Municipales, “es necesario que se capacite más a la gente, pues la mayoría de los nuestros están en esto por vocación, y además se nos dote de equipos de oxígeno y desfibriladores”, comentó.

Lo más que pueden hacer los bomberos cuando atienden a un herido de arma de fuego es tratar de impedir que se desangre y ponerle oxígeno, pero no pueden entubarlo ni evitarle un paro cardiaco o una hemorragia interna.

“Desde que yo estudiaba Medicina se habla de cómo mejorar la atención prehospitalaria, pero nadie se había preocupado hasta ahora. Nosotros sí lo vamos a hacer”, afirmó Espada.

Dentro del plan de acción, dividido en tres fases, está la elaboración de campañas educativas para prevenir y saber cómo actuar en una situación de crisis. Además, se buscará algún convenio con las universidades, para poder crear una especialidad en medicina prehospitalaria, como ya existe en otros países como Colombia, de manera que en las ambulancias atiendan médicos y enfermeras especializados.

“Necesitamos de un sistema integrado de ambulancias, helicópteros de rescate, incluso hemos abordado la posibilidad de que la Policía también colabore”, afirmó el vicepresidente.

En algunos casos, los bomberos ven impedido su trabajo por los propios grupos delincuenciales, que no los dejan llegar hasta el lugar donde se encuentran los heridos, por ello necesitarían apoyo de agentes del orden.

Además de mejorar el tiempo de llegada del equipo de urgencia y la atención durante el traslado, también se busca dar asistencia más eficiente en los hospitales. Para ello se crearán unidades especializadas de trauma, fuera del área de urgencias, para que los médicos que atiendan a los heridos sean especializados, y que el resto de los pacientes que llegan a las salas de urgencias, por causas menos graves, no vean dificultada su atención por la saturación que genera la violencia.

Solo en la capital, el número de ataques armados oscila entre los cinco y siete diarios.

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