Guatemala, 8 de julio de 2008
Ante la falta de voluntad de autoridades para construir muros, y sistema de drenajes, y la incapacidad de trasladarlos a otro sitio, los vecinos que viven en una zona de riesgo de Santiago Chimaltenango optaron por organizase para estar preparados ante cualquier urgencia.
Esos pobladores saben como actuar antes, durante y después de un siniestro, y están en la capacidad de apoyar a socorristas en casos de evacuación.
Con la ayuda de Conred, conformaron la Coordinadora Municipal para la Reducción de Desastres, cuyos integrantes fueron capacitados, lo que permitirá reducir el impacto de cualquier incidente.
En un edificio municipal existe un espacio para habilitar albergues y una oficina para la Conred, que puede servir como centro de acopio.
Pobladores esperan que la municipalidad y el Gobierno atiendan sus demandas antes de que ocurra una tragedia.
“Es desesperante no saber que sucederá, si al dormir tendré la oportunidad de ver la luz del día siguiente”.
Luisa Bernarda López, vecina afectada.
“El temor es que por cualquier sismo o lluvia, las casas puedan derrumbarse y ocasionar una tragedia”.
Miranda Martín Aguilar, de la Oficina de Planificación.
Más de 80 familias de Santiago Chimaltenango habitan en una zona propensa a deslaves. Un deslizamiento en octubre del 2007 dañó unas 40 casas en las que aún viven personas.
Por Mike castillo
Huehuetenango
Santiago Chimaltenango. Mas de 80 familias del casco urbano de esa población están en riesgo debido a que habitan en una zona propensa a deslaves, y varias casas están agrietadas a consecuencia de un deslizamiento que ocurrió en octubre del 2007.
En octubre del año pasado, las lluvias que azotaron esa región y la falta un sistema de drenajes causaron deslizamiento, que destruyó tres casas, dañó 42 y dejó en riesgo otras estructuras de los cantones Buena Vista y El Centro, así como las comunidades de la parte alta conocidas como Tres Cruces, Aacuchaj, Bella Vista y Río Ocho.
A pesar del riesgo, autoridades no han ejecutado ningún trabajo que prevenga otro deslave, y pobladores no han evacuado esas casas, pues no tienen otro lugar a donde ir.
Según vecinos, es necesario construir muros de contención y drenajes para aguas servidas y pluviales, pero las autoridades les han dicho que no hay fondos para efectuar esas obras.
La tranquilidad en el hogar de Luisa Bernarda López, de 47 años, y sus seis hijas, se ha perdido porque no duermen en paz, y cada vez que llueve temen que ocurra un deslizamiento, destruya su casa y las sepulte.
“He sufrido mucho desde el desastre del año pasado, pues ahora es desesperante no saber qué sucederá. No sé si tendré la oportunidad de ver la luz del día siguiente” expresó.
Miranda Martín Aguilar, coordinadora de la Oficina de Planificación Municipal, aseguró que el riesgo de deslaves existe, y que es lamentable que los vecinos no puedan marcharse de sus casas.
Recordó que hace dos meses hubo otro derrumbe en ese mismo lugar que alarmó a los vecinos. “El temor es que por cualquier sismo o lluvias las casas se derrumben y ocasionen una tragedia”, manifestó.
Diego López Díaz, otro afectado, dijo que no pudo estrenar su vivienda pues el deslizamiento la destrozó. “Me dio tristeza ver como mi patrimonio se destruyó, pero agradecí a Dios porque en el momento de esa tragedia no había nadie en casa”.
Leandro López, delegado regional para Huehuetenango y Quiché de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), informó que, tras lo ocurrido en el 2007, geólogos de esa dependencia efectuaron un recorrido por ese lugar.
Posteriormente, detallaron los daños encontrados y el riesgo que persiste por deslizamientos en esa zona, y se recomendó tomar las acciones necesarias para trabajos preventivos.
En la actualidad, los vecinos no pueden hablar de un traslado, que sería lo ideal, pues no existe un lugar ni los recursos para la reconstrucción de nuevas viviendas.
López agregó que han dado recomendaciones a la población sobre las medidas que deben tomar en una urgencia, como mantener la calma, que busquen un lugar seguro y que salgan de inmediato, sin importar las cosas materiales que posean, porque lo importante es el resguardo de su vida.
“En este lugar hay un deslizamiento lento y constante por la saturación de agua en el suelo; el peligro es evidente”, señaló.
Según López, Conred es solo una institución que evalúa daños y es el Gobierno, a través de las distintas dependencias, el que debe intervenir para resolver ese problema.
Instó a que se ejecuten las recomendaciones de construcción de muros y sistemas de cañería para evitar mayor saturación del suelo.
El alcalde, Eugenio Aguilar, comentó que esa municipalidad tiene un presupuesto ya elaborado, por lo que este año ha sido difícil encontrar recursos para efectuar otras obras que se sugirieron para ese sector afectado.
Añadió que han gestionado esos trabajos en varias instituciones de Gobierno y organizaciones no gubernamentales, pero no han recibido respuestas.
El gobernador departamental, Rudy Cardona, expresó que desconocía el problema en ese municipio.
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