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Guatemala, 14 de julio de 2008

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Guatemala es uno de los países más deforestados  

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Deforestación alarmante

La pérdida del área forestal se acrecienta cada año en todo el mundo.

• Estudios recientes de la Organización de las Naciones Unidas calculan que cada año se pierden alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques en el orbe.

• Sudamérica pierde cuatro millones de hectáreas anuales.

• El estudio efectuado por la Universidad de Dakota del Sur refleja que en el área revisada se perdieron cerca de 27.2 millones de hectáreas boscosas, entre el 2000 y el 2005.

• La principal causa de la deforestación es el uso de la tierra para agricultura, y de madera, para leña.

• Aproximadamente, la mitad —47.8 por ciento— de esa cifra corresponde a Brasil.

• Guatemala figura entre los primeros tres países de Latinoamérica, junto a Bolivia y Paraguay, con pérdidas significativas de sus bosques.

• Una hectárea equivale a 10 mil metros cuadrados, similar a una cancha de futbol.

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Tala de árboles en el kilómetro 40, hacia San José Pinula.

Por Juan Fernando Estrada

Guatemala se encuentra entre los tres países de Latinoamérica que han disminuido significativamente su territorio forestal desde el 2000, según las últimas actas de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU.

Esta investigación se realizó sobre la base de fotografías digitales, y fue dirigida por Richard Hansen, científico de la Universidad Estatal de Dakota del Sur.

Se destaca que casi tres quintos de la deforestación mundial tiene lugar en Latinoamérica, y Brasil es el principal destructor de sus bosques; allí se ha perdido 3.6 por ciento de éstos en el quinquenio del 2000 al 2005.

Luego de esa nación amazónica, el estudio sitúa a Guatemala como uno de los principales países cuya flora y fauna se encuentran constantemente amenazadas.

“El área boscosa del norte del país —Petén— corre el mayor peligro”, asegura Hansen, mientras explica que esta región se define como un hotspot; es decir, una región condenada a ser destruida, según definición de la organización ambientalista Conservación Internacional.

Problemas cotidianos

De acuerdo con Juventino Gálvez, director del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente, lo descubierto por sus colegas estadounidenses “no es nada nuevo”, y coincide con ellos en que el problema estriba en la escasa capacidad y regulación de las autoridades e instituciones encargadas de proteger el entorno natural.

La pérdida anual de recursos forestales asciende a 20 millones de metros cúbicos, según datos del Iarna; es decir, el espacio que ocuparían ocho mil piscinas olímpicas juntas, de 50 por 22 metros, con una profundidad promedio de 1.7 metros cada una.

La principal causa de la deforestación, según el Instituto Nacional de Bosques, es el uso de leña para energía, especialmente, en zonas rurales.

La segunda causa son los incendios forestales originados en las rozas; y la tercera, el contrabando de maderas preciosas como caoba, palo rosa, cedro y chicozapote.

Los departamentos con mayor pérdida de cobertura forestal son, en su orden, Chiquimula, Jutiapa, Petén, Jalapa, Izabal y Zacapa, según el informe Perfil Ambiental de Guatemala, 2006,

Cálculos efectuados en el 2003 y dados a conocer en el Taller Regional sobre Tala y Comercio Ilegal de Madera y Gobernabilidad, que se celebró en junio del año pasado en, San Pedro Sula, Honduras, señalan que la tala ilegal con fines de producción maderable representa del 30% al 50% del volumen demadera comercial cosechado por año.

Un estudio a cargo del consultor finlandés Juha Kiuru, en el 2003, indica que más del 50 por ciento de la madera que se comercializa en los mercados locales de Quetzaltenango y Huehuetenango es ilegal

En la última reunión de ministros de Ambiente de Mesoamérica, celebrada en Campeche, México, el 9 y 10 de junio, Luis Ferraté, ministro guatemalteco de Ambiente y Recursos Naturales, afirmó que el tráfico ilegal de maderas preciosas entre México y Guatemala asciende a más de US$30 millones anuales.

Noé López, de la Fiscalía de Delitos contra el Medio Ambiente, coincide en que el problema es evidente, y afirma que este tipo de contrabando “es un negocio rentable que tiene mucha demanda en el exterior, debido a la belleza y durabilidad de esas maderas”.

La División de Protección de la Naturaleza, de la Policía Nacional Civil, se encarga de combatir este flagelo, pero agentes entrevistados, quienes prefirieron omitir su nombre, aseguran que no cuentan con suficiente personal para vigilar las zonas forestales.

Lo más que hacen son operativos en carreteras, para verificar que el traslado de madera sea legal, pero no pueden adentrarse en los bosques, por temor al accionar de narcotraficantes.

Aseguran que mucha de la madera que llega a aserraderos —hay más de 500 de éstos en todo el país— es ilícita, y que existe toda una red que falsifica documentos para que el trasiego se concrete —aparentemente— en forma legal.

Mientras, los bosques nacionales siguen muriendo, por lo que los ambientalistas exigen al Gobierno que actúe para evitar el daño traducido en más de 70 mil hectáreas taladas al año. De éstas, solo unas ocho mil se recuperan con reforestación.

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