Guatemala, 6 de marzo de 2008
Por Sandra Valdez
08:30 | 06/03/2008
Aunque tiene 14 años, su cuerpo es como el de una niña de tres, al igual que sus manos; su estatura es apenas de 90 centímetros, ya que sus órganos fueron afectados. Se trata de una pequeña que, debido a padecer hipotiroidismo, también ha sido afectada en su crecimiento mental, el cual también es de un niño menor de cinco años.
Se trata de una enfermedad que causa problemas de crecimiento, diabetes y retraso mental irreversible, que, aunque no presenta ningún síntoma en el primer mes de vida, puede prevenirse si se detecta por medio de un examen de sangre llamado tamizaje que puede efectuarse en las primeras 72 horas de vida, explicó Gabriela Raxcacó, encargada del laboratorio del hospital San Juan de Dios, donde ya realizan este examen.
La experta agrega que con esta prueba, el medicamento adecuado y a tiempo, pueden evitarse el desarrollo de la enfermedad en pacientes como el del caso citado (cuyo nombre se omite para respetar la privacidad de su familia) quien pese a su estado, hace un mes fue la primera vez que llegó a ese centro asistencial y fue diagnosticada de hipotiroidismo.
La una enfermedad con mucha incidencia en el país. Aunque a nivel mundial tiene una prevalencia de un caso por cada tres mil nacidos vivos, en Guatemala es un caso por cada dos mil 552, según Raxcacó.
Esta enfermedad puede ser causada por tres razones: ectopiatiroidea, es decir que la glándula tiroides está en un lugar diferente a la que debe de estar o tiene una forma diferente a la normal; agenesiatiroidea, nombre médico designado para la falta de la tiroides y dishormonogenesis, se trata de una anomalía en la tiroides, ya que aunque existe, no funciona, explica Patricia Gálvez, endocrinóloga del Hospital San Juan de Dios.
Gálvez agrega que el hipotiroidismo puede ser congénito, sobre todo si es la madre quien lo padece, sin embargo, también puede presentarse en niños sin antecedentes y no tiene ninguna causa en el embarazo.
El único medicamento que se conoce al momento para prevenir las secuelas de este padecimiento es la Levotiroxina, el cual debe ser consumido de por vida y lo ideal es que los niños con hipotirodismo empiecen a tomarla desde el primer mes de vida para evitar el retraso irreversible. “Después de los tres meses de vida, por cada mes que se deja de tener el tratamiento, el coheficiente va perdiendo puntos, lo que provoca problemas de adaptación mental o hasta el retraso mental, pero si se trata a tiempo, el niño puede llevar una vida normal”, explica Gálvez.
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