Guatemala, 8 de marzo de 2008
Desde el inicio de esta legislatura se habló de la existencia de plazas en las que se cobraba pero no se sabía quién las ocupaba.
Alfredo Tumax, dirigente del Sindicato de Trabajadores del Congreso, reconoció en enero último que “siempre ha habido” plazas fantasma en ese organismo.
“Nunca conocí a mi secretaria”, aseguró el 21 de enero Mario Taracena, de la UNE. Él denunció cinco plazas fantasma.
Esas denuncias no son nuevas. En el 2000 se alertó de varios asesores de diputados que no acudían “ni para cobrar su cheque”, pues alguien más lo hacía por ellos.
Por Ana Lucía Blas
Aunque por años se ha hablado de la existencia de “fantasmas” que ocupan plazas sin asistir a trabajar, éstos parecen no dejar rastros. En el Congreso se denunció, en enero último, que varias personas cobraron sueldos durante la legislatura pasada, a pesar de que nadie las conoció; dos meses después, ninguno da cuenta de ello.
En el Legislativo se encargó al segundo secretario, Baudilio Hichos, investigar la existencia de ese tipo de plazas. El legislador aseguró el 5 de febrero último que pediría a los jefes de bloques información sobre el personal a su cargo, para detectarlas y luego entregar un informe a la Junta Directiva; sin embargo, tal documento nunca fue redactado. “Esa evaluación está en manos de la Contraloría General de Cuentas (CGC)”, dijo Hichos ayer.
Sin embargo, en la CGC tampoco hay resultados. Aunque la revisión se le solicitó hace más de un mes, el contralor Carlos Mencos refirió que aún esperan que algunos jefes de bancadas le entreguen las listas de personal a su cargo, para cotejarlas con las oficiales. “Después me reuniré con el presidente del Congreso —Eduardo Meyer—, para aclarar algunas dudas, y luego elaboraremos el informe”, aseguró.
Tras haber asumido la presidencia del Legislativo, el 14 de enero último, Meyer reconoció que en ese organismo había “desorden” en materia de personal, y habló de la necesidad de depurarlo; días después se retractó de esas declaraciones, pero congeló el renglón 0-11 (personal permanente) para que no pudieran hacerse nuevas contrataciones.
El 21 de enero, Mario Taracena, jefe de bloque de la Unidad Nacional de la Esperanza, denunció que había cinco personas asignadas a esa agrupación y que nadie las conocía. Por ello solicitó en una carta al director de personal, Herminio García, que fueran “reubicadas”.
Ese organismo no puede despedir personal permanente, pues desde el 28 de enero último fue emplazado por su sindicato, en tanto se negocia un pacto colectivo y un manual de puestos y salarios, para evitar irregularidades en las contrataciones.
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