Guatemala, 14 de marzo de 2008

CATALEJOUn experimento dentro del TSEMario Antonio Sandoval

FAROLa pena de muerteRodrigo Castillo del Carmen

SIEMPRE VERDELa Ley de MineríaMagalí Rey Rosa

VENTANA¿La bolsa o la vida?Rita María Roesch

COLABORACIÓNIntervencionesJosé Miguel Argueta

DE MIS NOTASAlfred KaltschmittOtra vez Antigua
Debemos ser masoquistas o quizás tan dejados e indolentes que ya no nos importa de dónde venga el viento o si tenemos que comer moscas porque nos da hueva levantar la mano.
Quizás los transportistas ya no aguantan. Esos que tienen más cruces en el cementerio que los mareros que los asaltan. Quizás ya no quieren salir a las carreteras con sus buses porque se cansaron de los remedios caseros y las curitas tapando heridas abiertas. Sepa Judas… Pero están hasta el copete, pues.
Los transportistas ya no quieren salir, y ahora todo el mundo tiene soluciones e ideotas muy buenas... ¿Y qué pasó antes? ¿Cuando hubo tantos asaltos que los delincuentes creyeron que Dios estaba de por medio porque los estaba bendiciendo con territorio libre, leyes propias y un paraíso donde el crimen paga?
Decía mi abuela que cualquiera puede resbalar en una cáscara de banano, pero solo un estúpido se cae en la misma dos veces. Con lo de la seguridad, llevamos tanto tiempo resbalando en la misma cáscara que prefiero guardarme los epítetos. Lo cierto es que seguiremos igual si no hacemos algo.
Y eso es lo que Panchoy 50 pretende remediar. Quitar las moscas, no usar curitas, preocuparse de estudiar los problemas a fondo y definir e implementar soluciones integrales de largo plazo.
Panchoy 50 es un proyecto a 50 años, que involucra a todos los ciudadanos que están cansados de resbalar en la misma cáscara. Es un proyecto de convergencia ciudadana, en donde todos: gobiernos central y municipal y la sociedad civil convergen para llegar a un consenso en cuanto a la problemática que vive Antigua Guatemala, en términos de su sobrevivencia urbana, sanitaria, ecológica, conservación, turismo y, por supuesto, “seguridad”, con soluciones de corto, mediano y largo plazos.
Desde el lanzamiento, hace 15 días, cientos de personas con experiencias y especializaciones diversas se han integrado a las comisiones. Ya se están reuniendo para estudiar la “seguridad”. En pocos meses se instalaran cámaras en siete cuadrantes, a partir del Parque Central. Se instalará un cuarto de monitoreo, con decenas de pantallas. Habrá encargados por sectores, cada cual vigilando el suyo. Los agentes de la Policía Nacional serán seleccionados de un grupo de jóvenes antigüeños, para que tengan sentido de pertenencia y conocimiento de su ciudad.
Al estilo del programa chileno comunitario, harán cuatro a cinco rondas diarias, visitando comercios, tiendas, hoteles, y presentándose como “su agente comunitario”. A los pocos días conocerán perfectamente bien su sector: los lugares seguros como los inseguros. Dispondrán de radiotransmisores, para recibir reportes de irregularidades observadas en las pantallas. Una “unidad de respuesta rápida” podrá desplazarse en motos en menos de cinco minutos, para asistirlos en la captura de los delincuentes.
Se sostendrán reuniones con los jueces y fiscales de Antigua, para que estén en la misma página y para evitar errores de procedimiento en las capturas y en la redacción de partes policiales.
No tardarán los delincuentes en saber que habrán perdido su territorio. Y como las meadas, agarrarán el camino más fácil: se irán a otros lugares menos “calientes”, y el Valle de Panchoy se convertirá en una de las zonas más seguras del país.
Si le interesa participar: www.visionpanchoy50.org
alfredkalt@gmail.com
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