Guatemala, 8 de mayo de 2008
Cabalgateatro
Por Juan Carlos Lemus
La madera es buena cuando los actores se incendian hasta calentar los témpanos que los observan, aplastados frente a la cuarta pared.
El público tiene la certeza, entonces, de que presencia, algo que es lúcido y divertido al mismo tiempo. Cada uno de los entremeses, siete en total, son la recompensa del domingo por la tarde, cuando se suele maldecir haber abandonado la quietud casera donde se estiran los músculos mientras se espera —como en capilla ardiente— la llegada de otro lunático lunes.
Acostumbrados a llegar a la sala de teatro y a esperar novedades sin encontrarlas, de pronto el sopor brinca alejándose cual perro lastimado, pues caen baños de sorpresa al observar actores frescos, todos comulgando diestramente en las funciones de Cuadros de amor y humor, al fresco que presentaron Aquelarre Teatro Contemporáneo y Kodaly Cuarta Generación, más artistas invitados, en el IGA. Los veinte actores cruzan el escenario con gracia. Es gente que se entrega en cuerpo y espíritu al negocio. Eso, se nota y se agradece. Interpretan entremeses: el escrito por el curioso Dick Smith (La Herencia de McCritchet); cinco obras cortas del español José Luis Alonso de Santos, y uno de Guillermo Monsanto (La Celosa Concepción).
Desgraciadamente, la obra permaneció en temporada por corto tiempo. Sin embargo, buena noticia es que vuelve a cartelera en el mes de agosto. Además se hará una función especial el viernes 20 de junio, en El Sitio.
Antes de concluir este breve acercamiento a tan excelente montaje, es bueno aportar dos puntos más: El primero es que asistimos al nacimiento de una luminaria. (Esperamos, sinceramente, que tal elogio no nuble la espontaneidad y fuerza con la que entra al mundo escénico Antoine Gely). Hay que verlo. Es un actor nato. Tiene las características de un primer actor. A él se suma el gozo que despide al actuar la mujer de las botas, la versátil Stephanie Zimeri. Lo segundo es que valdría la pena revisar un detalle muy importante de la representación de La Herencia de McCritchet. Aquí se muestra algo de lo que sucede tras bambalinas. El recurso puede ser divertido (a pesar de que es trillado y vulgar) pero la personaje Directora aparece demasiadas veces. Bastaría con dos o tres apariciones. Así se evitaría la provocación de risas gratuitas, muy cercanas al célebre y obsesivo teatro Ja Ja Ja.
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