Guatemala, 13 de mayo de 2008
Claro y conciso
“Al mundo y a Guatemala le esperan momentos difíciles, bien haríamos en empezar a ver y planificar a mediano y largo plazos, en repudiar la mentira y empezar a amar la verdad (...)”.
Por césar a. garcía e.
Opinión
Una infausta noticia propagada por el Banco Mundial amenaza el logro de “Metas del milenio”, que significaban para el 2015:
1) Erradicar la pobreza extrema y el hambre, 2) Lograr educación primaria universal, 3) Promover igualdad de género, 4) Reducir la mortalidad infantil, 5) Mejorar la salud materna, 6) Combatir el sida, 7) Lograr la sostenibilidad del medioambiente y 8) Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.
Fue el propio presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, quien anunció crisis alimentaria para el 2015. En esta problemática que amenaza principalmente a las naciones pobres, confluyen varios factores que van desde el cambio de la dieta china —la cual incorpora más productos animales, como la carne— a la vez que la producción de estos productos se ve amenazada por enfermedades que menguan su obtención, como la fiebre aftosa, enfermedad que afecta principalmente a cerdos, ovejas y vacas. Curiosamente en China murió una docena de niños, en abril de este año, por una dolencia que también se le nombró “aftosa” y ha infectado en el último mes a más de 11 mil pequeños
Zoellick declaró: “La producción de biocombustibles procedentes de alimentos, como el maíz o la caña de azúcar, ha propiciado en los últimos meses una subida de los precios mundiales de los principales granos y ha originado el acopio de estos productos”. Dado que la mayor parte del etanol y biodiésel se produce usando como materia prima las cosechas que fueron —otrora, destinadas a la alimentación humana y para algunas especies animales— la preocupación lógica que surge podríamos describirla en forma de pregunta: ¿producirá escasez de alimentos la demanda creciente de las cosechas, para ser utilizadas tanto para alimentos como para combustibles?
Ese es el panorama, pues parece ser que la demanda de estas cosechas básicas para la humanidad crece mucho más rápido que la oferta de los preciados productos. En los EE. UU. por citar un ejemplo, se elevó la productividad agrícola durante los primeros seis años de la presente década, en un 25 por ciento, pero gran parte de este incremento fue orientado a la producción de Etanol. Si partimos del principio que la economía, los gobiernos y las leyes deben tener como fin primordial a la persona humana, no hay duda de que la disyuntiva actual presenta un conflicto ético, pues es natural pensar que la prioridad es preservar la existencia del género humano.
La carestía alimentaria que se cierne sobre el mundo y quizá mejor dicho, el que los alimentos se vuelvan inalcanzables para las mayorías más pobres, a muy pocos años de distancia, también tiene otros componentes: 1) El incremento sostenido de los precios de los fertilizantes y combustibles, 2) El cambio climático que se ha traducido, por ejemplo, en malas cosechas en los países que han sido los mayores productores de cereales, como EE. UU. y Australia.
La amenaza de la muerte masiva de seres humanos, por la peor de las dolencias: el hambre, puede interpretarse como el cumplimiento de las profecías bíblicas, pero también como la falta de previsión y la codicia del género humano que antepone otras “prioridades” a los únicos bienes tangibles invalorables: la salud y la vida.
Eso quedó de manifiesto en las declaraciones de uno de los economistas del Banco Mundial, de visita en nuestro país, quien reconoció que esta crisis toma a esa institución “por sorpresa”…, afirmación tan seria como grotesca.
Al mundo y a Guatemala le esperan momentos difíciles, bien haríamos en empezar a ver y planificar a mediano y largo plazos, en repudiar la mentira y empezar a amar la verdad, en dejar de ser optimistas del diente al labio, y empezar a ser realistas luchadores, agentes de cambio de nuestro entorno. Hay, como otras pocas, una nación que ha sabido sobrevivir con éxito en medio de la adversidad, que se proyectado al mundo como líder en tecnología y productividad, hablo del Estado de Israel, el cual además está de aniversario. Sin duda, un pueblo esforzado y valiente que lejos de quejarse o pedir limosna, ha sabido, con la ayuda de Dios, salir adelante.
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