Guatemala, 13 de mayo de 2008
Iniciarse en el cigarrillo, a veces, resulta un juego; dejarlo se convierte en un reto difícil.
Veces más adictiva es la nicotina, comparada con el alcohol o la heroína.
Tipos de enfermedades son vinculadas directamente al uso del cigarrillo. El cáncer del pulmón es la más frecuente.
El Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) es el tratado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que inició en 1999 y concluyó en el 2003. En este documento se resaltan cuatro aspectos importantes que son: la lucha contra el contrabando del tabaco, aumento de impuestos a las tabacaleras, prohibición absoluta de publicidad de cigarrillos y la prohibición de fumar en ambientes cerrados. Está pendiente de ratificar por el Congreso de la República.
Sin embargo, ya hay una ley vigente al respecto: el decreto 90-97. En sus artículos 49, 50 y 51 hace un énfasis en la publicidad, empaquetadura, venta y espacios libres de humo: es obligación de todos los fabricantes y anunciantes indicar en los espacios y cajetillas que es dañino para la salud. Velar porque menores de edad no compren este producto, además de la prohibición del cigarrillo en establecimientos gubernamentales, transporte colectivo y centros educativos. Los restaurantes deben tener áreas para fumadores y no fumadores. Sin embargo, esto último en la práctica aún no se cumple totalmente. Cualquiera enciende un cigarrillo en un área de niños de restaurante y nadie le dice nada.
Por cristian dávila
Ahora su humor cambia con facilidad, ya no es el mismo de antes. En su trabajo se desespera o grita sin motivo aparente. Come más rápido de lo acostumbrado, al llegar a su casa prefiere estar solo y encerrarse en su cuarto.
Así son los días de Juan Pablo, quien tiene 24 años y cumplió una semana de no fumar.
Es la segunda vez que intenta dejar el tabaco en menos de seis meses; lo quiere hacer sin ayuda, sólo con su fuerza de voluntad. “A veces, sin darme cuenta ya tengo el cigarro en la mano, mejor lo escondo en la mesita de noche. No me lo fumo, pero no me atrevo a tirarlo”, confiesa con resignación.
El tabaquismo es una adicción muy fuerte que se convierte en una enfermedad, cuenta Juan Manuel Luna, médico internista, neumólogo y jefe de la Unidad Pulmonar del Hospital Roosevelt. “Cumple todos los criterios de una adicción: la búsqueda compulsiva de una sustancia por cambios que ésta ha efectuado en el cerebro, además de tener recaídas múltiples”, explica.
Juan Pablo tenía 14 años y veía a su hermano mayor fumar, le gustaba sentir el olor del humo blanco que se desprendía de aquel “papelito blanco”. Un día compró un cigarro y lo probó a escondidas. Al principio no le gustaba el sabor que le dejaba boca, pero lo seguía haciendo. “Me parecía divertido”, dice.
La curiosidad es la causa principal por la cual las personas prueban el cigarrillo. Los profesionales consultados explican que este es un factor recurrente en la mayoría de los adictos a la nicotina: “El tabaquismo se maneja como una moda dentro de las personas que inician en el hábito tóxico”, declara el médico José Roberto Garzona, especialista en medicina familiar y miembro de la Liga Nacional Contra el Cáncer.
A ello se suman la fuerza de la publicidad, la imitación de los padres (o mayores) y la presión de grupo. Claudio Ramírez, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la URL, explica que los anuncios tratan de asociarlo a actividades positivas en la que los hombres son héroes y las mujeres son atractivas.
La nicotina que contiene el tabaco es una droga poderosamente adictiva, la dependencia que genera es mayor que otras sustancias de consumo ilegal como la heroína. Esto se debe a que esta sustancia se deposita en el cerebro y da sensación de placer y bienestar.
El neumólogo Luna explica que es una droga legal y socialmente aceptada. “Además, no altera la conciencia y no tiene consecuencias agudas instantáneas, pero sí las tiene a largo plazo como enfermedades pulmonares, vasculares (incluyendo disfunción eréctil) y cáncer”.
Este es un problema mundial de grandes consecuencias, por lo que las personas deberían cambiar de actitud y atender las recomendaciones antitabaco. “Las consecuencias son inimaginables, se han hecho estimaciones si no se detiene esta moda, en 25 años se tendrá un aumento terrible de estas enfermedades que sobrepasarán al gobierno en cuanto a lo que tiene que gastar en salud”, enfatiza Luna.
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