Guatemala, 6 de octubre de 2008
Estos son algunos puntos que debe tomar en cuenta en el momento de utilizar una tarjeta de crédito:
• No la pierda de vista mientras es usada en los diferentes centros comerciales o puntos de venta donde la utilice.
• Si observa situaciones sospechosas, solicite inmediatamente el bloqueo de la tarjeta; es preferible prevenir que lamentar.
• Revise sus estados de cuenta y al detectar alguna incongruencia en los gastos realizados repórtela al emisor de su tarjeta. Cada emisor tienen un tiempo límite, que puede oscilar entre los tres y seis meses para efectuar el reclamo.
• Guarde los comprobantes de los gastos que realiza, estos le servirán de prueba en momentos de transacciones sospechosas.
• Si va a efectuar alguna operación por Internet, verifique que el sitio web contenga las letras https, lo que garantiza que su transacción está protegida.
• Adquiera un seguro contra robo de tarjetas.
Uno de los afectados por las clonaciones, al dar su testimonio en el Ministerio Público, le apareció en su estado de cuenta un servicio realizado en mayo del año pasado en un centro comercial de la zona 10, pero al mismo tiempo también reportó una transacción en Miami, Estados Unidos.
“No podía estar en dos lugares al mismo tiempo, lo reporté al banco y entregué una copia de mi movimiento migratorio”, dijo.
Por Coralia Prantes
La Asociación Nacional Emisora de Tarjetas de Crédito ha reportado, en lo que va del año, la estafa de US$885 mil (Q6.4 millones) de su patrimonio, cantidad que debió reembolsar a sus clientes, por diferentes transacciones que éstos aseguraron no haber realizado. Creen que muchos de estos desfalcos se efectuaron por medio de la clonación de las tarjetas.
Las investigaciones del Ministerio Público (MP) han determinado que al menos tres bandas organizadas —dirigidas por un panameño, un costarricense y un guatemalteco— son responsables de la mayoría de casos de clonación de tarjetas.
La mayoría de afectados reporta a las entidades bancarias transacciones internacionales nunca realizadas, que —una vez investigadas por el banco— les permite a aquéllos reclamar el monto, que asume la entidad financiera.
Juan Maldonado, gerente general de Tarjetas de Crédito en Credomatic y miembro de la Asociación Nacional Emisora de Tarjetas de Crédito, afirmó que los casos de clonaciones han disminuido tras las últimas capturas —aunque el promedio de denuncias se mantiene igual— y que están trabajando a fin de ejercer mayores controles de seguridad para que evitar ese delito.
“No contamos con una estadística exacta, porque hay casos que no se denuncian, pero sí hemos visto que después de las capturas, los casos de clonación han disminuido”, explicó Maldonado.
En Guatemala se reporta la emisión de por lo menos tres millones de tarjetas de crédito, lo que representa una tarjeta por cada dos guatemaltecos adultos.
Maldonado detalla que entre las medidas de protección que se han implementado, para evitar las clonaciones y fraudes, están la revisión constante de los movimientos sospechosos y verificación de datos del propietario de la tarjeta.
“En algunos casos, por seguridad, hemos tenido que bloquear momentáneamente las tarjetas, porque hemos visto que se producen movimientos sospechosos en el mismo momento en dos países, o aquel que sólo gastaba Q1 mil y ahora sus transacciones son mayores a ese monto”, comentó Montenegro. También se pueden asegurar las tarjetas.
Las empresas emisoras han iniciado procesos más acuciosos de investigación, porque han comprobado que algunos usuarios se aprovechan de esta situación y mienten sobre los supuestos “cobros de más” que se les hacen.
“En algunos casos no hemos recuperado los fondos que nos han defraudado porque los responsables ya no tienen dinero para pagarlo, pero por ello estamos trabajando más en la prevención de dicho delito. Es parte del negocio, a veces se gana, otras se pierde”, explicó Montenegro.
A principios de septiembre, el sistema financiero estableció que la mora por tarjetas y financieras aumentó 0.2 y 3.03 por ciento, respectivamente, lo que equivale a Q10.6 millones, en el caso de las tarjetas, y a Q53 millones en el de las financieras.
En tanto que los préstamos concedidos al 30 de junio por todo el sistema financiero ascienden a Q92 mil 826 millones, Q2 mil 21 millones más que en abril.
Las pesquisas han permitido establecer que esas organizaciones clonaban un promedio de 400 tarjetas mensuales. La mayoría de datos de tarjetas los obtuvieron en diferentes centros comerciales y negocios de las zonas 9, 10, 14 y carretera a El Salvador.
Éstos pagaban entre Q100 y Q200 a los meseros y administradores de los negocios, quienes adquirían la información pasando la tarjeta en un skimmer —lectores de bandas magnéticas—, y una vez obtenidos los datos, creaban las nuevas tarjetas que eran usadas en Estados Unidos o Europa hasta que ya no tenían saldo.
Otra de las estrategias que utilizan esas bandas es la instalación de una entrada falsa de tarjeta en los cajeros automáticos, que copia la banda magnética sin que el usuario se dé cuenta. También hay que tener mucho cuidado y observar que no haya cámaras ocultas, éstas enfocan el teclado de los cajeros y permiten ver el pin de la tarjeta.
Los aparatos de clonación cada vez son más sofisticados, pero pueden ser adquiridos por apenas Q4 mil a través de páginas web.
Antes de su detención, José Esaú Amaya Castillo, de nacionalidad panameña, lideraba una de esas bandas.
Según las pesquisas, esta persona llevaba entre 11 y 13 años de operar en el país, con ayuda de diversos guatemaltecos y personas de nacionalidad rusa, venezolana y colombiana.
Cuando Amaya fue detenido el 7 de marzo último, algunos de sus miembros se reorganizaron y crearon otra banda, integrada por guatemaltecos, de ellos, algunos están pendientes de ser identificados.
La Fiscalía de Panamá envió hace dos semanas una petición a Guatemala para que Amaya sea extraditado a su país, debido a que se le vincula a una red que ha cometido delitos contra la fe pública.
El caso se encuentra en el Tribunal Tercero de Sentencia, que está pendiente de fijar la fecha para la audiencia y establecer si se accede a la petición de extradición.
La otra banda delictiva era dirigida por Luis Mauricio Arroyo Bardosa, de nacionalidad costarricense. Su forma de estafar era a través del sistema informático, e incluso se descubrió que crearon páginas “espejo” de algunas entidades bancarias para conseguir los datos de los clientes.
También se estableció que contaban con hackers, es decir, personas que violan la seguridad de un sistema informático, con fines de beneficio personal.
La Fiscalía explicó que trabajan en la identificación de otras personas que están involucradas en ese tipo de casos, pues hasta ahora solo se ha podido establecer los sobrenombres que utilizan.
Las pesquisas han detectado que las organizaciones emplean mecanismos diferentes para evitar ser localizados, como el uso de varias cédulas de vecindad, pasaportes y licencias de conducir falsos.
El trabajo más complicado para los fiscales y las propias entidades bancarias es identificar aq uiénes están estafando.
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