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Muchos ancianos permanecen relegados de programa de ayuda del Gobierno 

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Don Marcelino López vive con su esposa en el caserío la Cumbre, San Pablo, San Marcos. Como ellos, muchos ancianos permanecen relegados del programa de asistencia gubernamental. (Foto Prensa Libre: BIG).

09:34 | 04/01/2009

En una humilde vivienda de San Martos se observa que surge humo constantemente. Como faltan unos minutos para la una de la tarde, lo primero que se piensa es que algunas manos están preparando el almuerzo. Ya más cerca de la vivienda, se ve una puerta hecha con hojalata y los detalles de la casa, construida de lámina y cartón, reforzada con trozos de leña a su alrededor.

Al acercarse y llamar a la puerta no hay respuesta inmediata, lo único que se escucha a lo lejos es el murmullo de voces entre dos personas. Por fin sale un hombre de edad avanzada, sin camisa ni calzado. Con paso lento se acerca a los visitantes, que no conoce personalmente.

Buenas tardes. ¿Cómo esta usted?

-Como siempre, sin nada que comer- responde inmediatamente.

Hay silencio por algunos segundos y después el anciano continua hablando -Algunos días comemos y otros días no. No tenemos para poder pasar el día-.

¿Y sus hijos?

- Mis hijos son Oscar, Conrado, Juventino, Zoila, Flor, Rodolfo y Sonia.-

¿Y que se hicieron?

-Por ahí andan. Mis hijos ya no se acuerdan de nosotros, sólo yo estoy luchando con la enfermedad de ella- explica al referirse a su esposa.

Se le solicita permiso para entrar a la choza. No se niega. Al transcurrir los primeros segundos, es palpable la miseria en que viven los ancianos.

¿Qué tiene para almorzar?

El anciano levanta su mano derecha y se pasa el dedo índice sobre sus labios cerrados como señal de nada.

-Ya no aguantamos más, mi mujer está enferma y el poco dinero que gano cuando salgo a trabajar no alcanza. Ahora no estoy trabajando.

¿Qué tiene su esposa?

-Está loca, habla sola. Ya la llevé a varios doctores y ella sigue igual. Mejor que se esté aquí, hasta que Dios diga.

¿Y en que trabaja usted?

-De lo que salga, de cortar café, de limpiar cafetales. El Gobierno dice que van a pagar bien ahora, pero que me diga ¡En donde está la finca que da trabajo! Exclama mientras da unas vueltas por el pequeño patio de la casa.

En un pequeño espacio se observan ardiendo unos leños. Sale el humo pero no hay alimentos para calentar o preparar. Mientras doña Josefina observa la presencia de los extraños dentro de la vivienda.

La mesa está vacía, hay un banco deteriorado y unos carteles verdes con las fotos de Álvaro Colom y Rafael Espada, utilizados durante el proselitismo político de las pasadas elecciones. Son los pocos artículos que acompañan a los septuagenarios en su vivienda.

Habían pasado unos minutos y se ignoraba el nombre del anciano con rostro cansado y delgado.

¿Cómo se llama usted?

-Marcelino López, faltan 3 años para que llegue a los 80.

¿Y su esposa?

-Ella es Josefina Coyoy, ya tiene rato que está enferma, tiene 74 años.

La familia López Coyoy vive en el caserío La Cumbre, a un kilómetro de la cabecera municipal de San Pablo, en la región de la boca costa de San Marcos.

Hace seis años, Josefina Coyoy empezó a perder las facultades mentales. Ocurrió poco después de fallecer su hijo discapacitado de 12 años. Por la falta de recursos no fue llevado a un médico o a un centro asistencial.

Don Marcelino lleva siete años sin trabajo fijo. Con los trabajos temporales que realiza, lo más que gana son Q9 diarios y no recibe ayuda de sus hijos o nietos.

San Pablo tiene más de 36 mil habitantes, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística. El siete por ciento de la población sobrepasa los 60 años y la mayor parte han laborado en los campos cafetaleros de la región o bien en el sur de Chiapas, México.

La oficina del Programa del Adulto Mayor de San Marcos, que es impulsado por el gobierno para ayudar a las personas de la tercera edad únicamente tenía registrados a 312 ancianos -hasta el pasado octubre- mes en el que inició el programa de otorgar ayuda económica. De ello se infiere que en el programa cubre a una octava parte de las personas que podrían calificar para recibir el apoyo financiero recientemente aprobado por el Gobierno. En esa región abundan los casos como el de don Marcelino y doña Josefina, quienes carecen de la información necesaria para solicitarla.

BIG

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