Guatemala, 6 de enero de 2009
Durante el paso de la tormenta Stan, en el 2005, llovió en forma copiosa y continua durante varios días, por lo que se produjo un derrumbe que sepultó a la población de Panabaj.
Por Alberto Ramírez e./ periodismo comunitario
Su ubicación sobre tres placas tectónicas, la degradación de laderas, la deforestación y la concentración de pobreza ocasionan que Guatemala sea un país altamente vulnerable a desastres que se cobran numerosas vidas humanas, explican expertos.
Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), de enero a octubre del 2008 se produjeron 93 derrumbes y 80 deslizamientos de tierra, a causa de la lluvia.
El invierno dejó 116 personas muertas, 113 mil 296 damnificadas y 18 mil 720 viviendas destruidas o dañadas; la mayoría de esos casos, por derrumbes.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) refirió que Guatemala tiene un alto grado de riesgo porque está situada sobre la unión de tres placas tectónicas. Tiene, además, fallas geológicas secundarias, una cadena volcánica activa y está en la ruta de las tormentas tropicales y huracanes.
Se explicó que el área de la cadena volcánica es la más susceptible a derrumbes, debido a que las montañas que la forman están compuestas de material poroso, y el suelo es poco compacto.
Prueba de ello fue el derrumbe de Panabaj, Sololá, área volcánica, con cauda de 86 personas muertas bajo toneladas de lodo, durante el paso de la tormenta Stan, en el 2005.
Este fenómeno también ocasionó un derrumbe de grandes dimensiones en Tajumulco, San Marcos, y dejó 26 muertos.
En el 2008, con un invierno copioso y sin impactos por tormentas, el país afrontó varios desastres que afectaron la infraestructura, como ocurrió en Palín, Escuintla.
En esa oportunidad, una correntada levantó varias cuadras de asfalto, destruyó drenajes y ocasionó la muerte de una persona.
Otras 12 personas murieron soterradas al derrumbarse una montaña en la entrada a La Unión, Zacapa, lo cual obligó a la evacuación total de ese poblado, al quedar sin servicios y en riesgo de nuevos derrumbes, en julio último.
En Panzós, Alta Verapaz, una familia fue sepultada por una correntada de lodo.
Además, se produjo una serie de derrumbes que bloquearon carreteras y comunidades, incluidos accesos a la capital.
Un informe de la Secretaría General de Planificación, del 2005, señala que los deslizamientos ocurridos en el altiplano del país demuestran la vulnerabilidad a causa de la degradación de laderas, la deforestación y la pobreza.
Sergio Cabañas, coordinador de la Conred, expresó que desastres como el recién ocurrido en San Cristóbal Verapaz y los registrados en el último invierno continuarán, porque la deforestación en el país es acelerada.
“Quitarle la cobertura boscosa, más la apertura de nuevos caminos, hace que las montañas se debiliten y se produzcan los derrumbes”, agregó.
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