Guatemala, 9 de enero de 2009
Por Antonio Ordoñez
09:13 | 09/01/2009
Aunque el precio del petróleo se ha mantenido por debajo de los US$50 en el mercado internacional desde hace más de un mes, e incluso llegó a los US$36, el precio de los combustibles en el país empezó a subir de nuevo esta semana, cuando lo que se esperaba era una baja.
Algunos expendios de combustibles han aumentado Q0.30 al valor del galón de gasolina.
Consultado al respecto, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) mantiene el argumento de que el precio de los combustibles refinados son la causa de que los precios de la gasolina en el país no bajen al mismo ritmo de la cotización internacional del petróleo, pues señala que ambos mercados son diversos. Sin embargo las cifras no parecen concordar.
Según datos que el MEM publica en su página de Internet, hace exactamente un año, el precio del barril de petróleo rondaba los US$99, el galón de gasolina súper y regular era vendido a un promedio de Q28.53 y Q27.93 en promedio en las estaciones de servicio.
Hoy, el precio del crudo es de US$41.70, menos de la mitad que hace un año pero los combustibles desde entonces no se cotizan en la misma proporción, estancándose en un promedio de Q21.08 para la superior y Q20.10 para la regular.
Mientras el petróleo está casi 60 por ciento más bajo que hace un año, el de los combustibles solo se redujo en un 26 por ciento aproximadamente.
El MEM señala también en que la tasa de cambio de ese entonces era de Q7.63 por dólar, mientras que hoy la moneda se cotiza a Q7.83
Mientras tanto, en El Salvador los combustibles se encuentran a un precio máximo de US$2.51 y US$2.34 por galón de superior y regular respectivamente, según informa la página del Ministerio de Economía de ese país, lo que equivale a Q19.65 por la superior y Q18.32 para la regular con el actual tipo de cambio.
Edeliberto Cifuentes, encargado de la Unidad de Control Administrativo de la Procuraduría de Derechos Humanos, considera que la relación entre los precios del petróleo y los combustibles no es simétrica y se rige por lo que decidan los distribuidores en conjunto y no por la ley de la oferta y la demanda.
“La ley de energía y minas le da gran capacidad de acción a los monopolistas y para rematar, Guatemala nunca ha tenido una política de dependencia petrolera, no se tiene refinería propia y se depende de lo que digan los expendedores”, señaló Cifuentes.
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