Guatemala, 14 de enero de 2009
Estos fueron los puestos que ocupó Arredondo en las ocho etapas que corrió:
• ETAPA 1 - puesto 87
• ETAPA 2 - puesto 52
• ETAPA 3 - puesto 36
• ETAPA 4 - puesto 29
• ETAPA 5 - puesto 30
• ETAPA 6 - puesto 48
• ETAPA 7 - puesto 54
• ETAPA 8 - puesto 38
• ETAPA 9 - tuvo un accidente y se retiró de la carrera.
Por césar Pérezmonzón
Adolorido, pero más tranquilo luego de haber asimilado el fuerte golpe que sufrió en la carrera especial de la etapa nueve del Dakar 2008, el piloto guatemalteco Francisco Arredondo analiza lo ocurrido y confiesa su deseo de volver a casa cuanto antes, para recuperarse.
El guatemalteco corría su mejor Dakar después de cinco participaciones. Se desarrollaba la etapa nueve (primera en el desierto de Atacama luego del día de descanso), pero su GPS falló, lo sacó del camino y lo condujo al fin de su participación en la carrera.
Arredondo colisionó, se levantó y continuó, pero el dolor y las lesiones fueron más fuertes y lo empujaron al abandono.
En el kilómetro cinco de la especial, choqué, y la conexión entre el GPS y la antena se rompió, eso causó que el aparato me llevara por la dirección equivocada. Cuando me di cuenta me había desviado un kilómetro más o menos, pero en un momento vi el GPS y me estrellé contra un túmulo que estaba cerca de un río.
El piloto francés Eric Croquelois me ayudó a levantarme y continué 17 kilómetros más, pero después no aguanté. Cuando me bajé para ver la moto, me desplomé y no pude más. Decidí llamar al helicóptero, para que me llegara a traer.
Sí. El hombro derecho me dolió mucho (se lo ha lesionado en varias ocasiones, debido a sus diversas caídas), pero también la espalda.
La verdad, el dolor era muy intenso, y disminuyó hasta que me inyectaron analgésico intravenoso. Luego, cuando llegué a Copiapo, me internaron en el hospital móvil, donde estuve toda la tarde. Después me dieron de alta y dormí en una carpa instalada en la base del Rally en esa región del desierto.
Son sentimientos encontrados: por un lado, tristeza, porque abandoné una carrera por la cual había luchado mucho. Iba muy bien y venían etapas muy buenas para mí, pero también me siento contento, porque estoy vivo. A pesar de todo, salí ganando.
Ahora solo pienso en volver a casa, no quiero saber nada más. Quiero estar junto a mi familia y recuperarme de esto. La verdad, estoy muy lastimado y solo quiero que esto termine.
Lo que me da fuerzas es que, a pesar de esta caída, fue un buen año para mí. Gané junto a mis compañeros el Rally de Baja California 1,000, subí el Monte Everest, corrí el Rally Transoriental; logré lo que me propuse, y me deja tranquilo. Lo que sucedió aquí fue un error, algo que escapó de mis manos, y esto así es, son los riesgos que se corren al participar en la carrera más difícil del mundo.
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