La polémica lo acompañó tanto como la fama
18:09 | 25/06/2009
Con el paso de los años se volvió cada vez más extraño. Sus rasgos faciales parecían plásticos. Se rodeaba de niños y actuaba como uno de ellos. Vivía en una palaciega mansión llamada Neverland, se cubría el rostro con una mascarilla de cirujano y andaba con un chimpancé de nombre Bubbles.
Fue acusado de abusar sexualmente de un niño de 13 años sobreviviente de cáncer, pero se le exoneró en el 2005. Se llegó a decir que Jackson sedujo al joven con licor y que lo manoseó. Aunque fue exonerado, su imagen pública nunca se recuperó y su afán por los prodigiosos gastos lo fue dejando casi sin dinero.
Después del colosal éxito de Thriller, en 1982, álbum del cual vendió más de 100 millones de copias en todo el mundo, le valió ocho Grammy y casi 60 discos de platino, siguieron discos memorables como Bad (1987) o Dangerous (1991), aunque su carrera fue poco a poco cuesta abajo, mientras su nombre se convertía en noticia más por sus excentricidades que por su talento.
Jackson se casó en dos ocasiones: la primera vez con Lisa Marie Presley, hija de Elvis Presley, y la segunda con la enfermera Deborah Rowe, madre de dos de sus hijos, Prince Michael y Paris.
El cantante tuvo un tercer hijo, Prince “Blanket” Michael Jackson II, fruto de una madre desconocida. Fue descubierto en varias ocasiones vestido de mujer en público y de él se llegó a decir que dormía en una cámara de oxígeno para mantenerse joven.
Únicamente admitió que se había hecho dos cirugías de nariz y una para ponerse un hoyuelo en la barbilla, según explicó en su autobiografía “Moonwalk” (1988) , mientras que el color blanquecino de su piel responde a que padece vitíligo -aseguró-, una enfermedad que causa despigmentación.
}Sus deudas financieras a punto casi lo llevan a vender “Neverland” , un rancho construido en 1988 sobre una propiedad vinícola de 11.000 metros cuadrados.
Todos esos escándalos mancharon su imagen como artista intocable, al que su interés por los desfavorecidos y especialmente por la infancia, le valió el título de “embajador de buena voluntad” que le otorgó el entonces presidente George Bush en 1992.
En un último intento por lavar su imagen y llenar de nuevo sus arcas, Jackson anunció en marzo que volvería a los escenarios con 28 conciertos entre los meses de julio y septiembre, tras un parón de más de diez años sin giras internacionales.
El público se quedará con las ganas de volver a verlo bailar.

