Revista D

Hoy se cumplen 158 años de la carretera prometida

Hace 158 años se acordó marcar la frontera con ese país y construir una carretera que lo uniera con Guatemala. 

Desde hace más de siglo y medio se carece de una frontera definida entre los territorios de Belice y Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)

Desde hace más de siglo y medio se carece de una frontera definida entre los territorios de Belice y Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)

Pedro Aycinena y Piñol (1802-1897) fue uno de los baluartes del régimen conservador de Rafael Carrera Turcios, quien gobernó el país durante dos períodos (1844-1848 y  1851-1865). Tanto así que fue ministro de  Relaciones Exteriores desde 1855, y cuando el presidente vitalicio falleció, ocupó ese cargo de manera interina durante 40 días.
Su simpatía y amistad con Carrera Turcios fue tan cercana que cuando este ingresó triunfalmente a la capital después de la Batalla de la Arada (1851) fue recibido con arcos del triunfo elaborados uno por Julián Rivera y otro por los hijos de Aycinena. En estos monumentos se colocaron pinturas elaboradas en el taller del artista suizo Francisco Wirtz.

 Aycinena-Wyke

Pero la historia de este abogado, quien también fue ministro de Gobernación y Justicia, y Hacienda y Guerra, así como consejero de Estado y diputado de la Asamblea Constituyente, entre otros cargos, es recordada porque firmó, hace 158 años, el Tratado Aycinena-Wyke, en el cual se definieron los límites con  Belice a cambio de la construcción de una carretera que comunicaría la Ciudad de Guatemala con ese territorio.
La Convención fue firmada el 30 de abril de 1859 por Aycinena, en representación de Guatemala, y Charles Lennox Wyke, por Gran Bretaña, por eso es conocida con el apellido de ambos diplomáticos. En ella, el gobierno de Carrera Turcios reconoció el establecimiento británico de la Bahía de Honduras, así como la frontera que existía al 1 de enero de 1850.
En el  artículo 2 de ese documento, Guatemala e Inglaterra convinieron en demarcar los límites territoriales, y en  el artículo 7, a construir una vía de comunicación entre la  capital de Guatemala y el lugar más idóneo de la costa atlántica del  territorio beliceño.
El ministro de Estados Unidos en el país, Beverly Clarke, quien no había recibido aún las instrucciones del Departamento de Estado, envió al canciller guatemalteco una protesta  alegando que tal tratado era contrario al de  Clayton-Bulwer. Cuando  Wyke le mostró la copia de ese documento firmado tres años antes,   el estadounidense admitió  no conocerlo. El Departamento de Estado  le informó que  lo hecho  por Wyke había sido de acuerdo con EE. UU.

¿Quién no cumplió?

En 1860, Inglaterra designó al capitán Henry Wray para definir la trayectoria y calcular el costo de la carretera.  En 1863  le propuso a Guatemala celebrar un convenio para construirla y ofreció aportar 50 mil  libras esterlinas y que Guatemala diera  el resto. El país aceptó la sugerencia  inglesa, pero como no tenía dinero para cumplir con el acuerdo, solicitó que se ampliara  el plazo máximo de un año para ratificar el convenio. Inglaterra aceptó.
Según el gobierno inglés, el plazo debía terminar el 5 de febrero de 1864, pero Guatemala creía que el 2 abril, por lo que  ratificó después del 5 de febrero. El 3 de enero de 1867, el gobierno británico rehusó firmar nuevamente el acuerdo de 1863 y se declaró exonerado del compromiso que adquirió en el Artículo 7  del Tratado de 1859. Como los ingleses no cumplieron con esa cláusula que estipulaba la construcción de la carretera, Guatemala ha sostenido que dicho tratado es nulo ipso facto.
En relación a este  diferendo,  el doctor Armando de la Torre, de la Escuela Superior de Ciencias Sociales de la Universidad Francisco Marroquín,  afirma que el  Reino Unido jamás ha ejercido jurisdicción soberana sobre el territorio de Belice. Guatemala, por el contrario,  lo ha hecho desde 1821, y nunca ha cesado de reclamar, primero como Provincias Unidas de Centroamérica y, desde 1847, como República de Guatemala.
“Belice es de Guatemala porque fue separado en el siglo XIX por medio de la fuerza bruta  de manera ilegal e injusta. Inglaterra se impuso con la colaboración de algunos malos guatemaltecos”, afirma el académico.

Fuentes: Libro Blanco; Controversia entre Guatemala y la Gran Bretaña relativa a la Convención de 1859 sobre asuntos territoriales; Cuestión de Belice;  Portal del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Qué dice el acuerdo

Los artículos 2o. y 7o., de los ocho que contiene  el Tratado, aún mantienen la controversia entre ambos países. Textualmente expresan: 
Art. 2° La República de Guatemala y Su Majestad Británica nombrarán, dentro de 12 meses después del canje de las ratificaciones de la presente convención, un comisionado por cada parte, con el objeto de señalar y demarcar los límites descritos en el artículo precedente. Dichos comisionados averiguarán la latitud y longitud de los Raudales de Gracias a Dios y de Garbutt, y harán que la línea divisoria entre los Raudales de Garbutt y el territorio mexicano se abra y se demarque donde sea necesario, como una protección contra futuras transgresiones.
Art. 7° Con el objeto de llevar a efecto prácticamente las miras manifestadas en el preámbulo de la presente Convención para mejorar y perpetuar las amistosas relaciones que al presente existen felizmente entre las dos Altas Partes contratantes, convienen en poner conjuntamente todo su empeño, tomando medidas adecuadas para establecer la comunicación, más fácil —sea por medio de una carretera, o empleando los ríos o ambas cosas a la vez, según la opini��n de los ingenieros que deben examinar el terreno— entre el lugar más conveniente en la costa del Atlántico cerca del Establecimiento de Belice y la Capital de Guatemala, con lo cual no podrán menos que aumentarse considerablemente el comercio de Inglaterra por una parte, y la prosperidad material de la República por otra; al mismo tiempo que quedando ahora claramente definidos los límites de los dos países, todo ulterior avance de cualquiera de las dos partes en los territorios de la otra, será eficazmente impedido y evitado para lo futuro.  

Fuente: OEA

 

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