Revista D

Lanzamiento de novedoso disco de violonchelo y piano con música guatemalteca

Paulo Alvarado y Gerardo Meza Sandoval, juntos en una producción que, con instrumentos clásicos, interpretan piezas muy nuestras.

Por Roberto Villalobos Viato

Paulo Alvarado lanza un disco con melodías guatemaltecas interpretadas con instrumentos clásicos. Foto Prensa Libre: Óscar Rivas.
Paulo Alvarado lanza un disco con melodías guatemaltecas interpretadas con instrumentos clásicos. Foto Prensa Libre: Óscar Rivas.

Las melodías en la producción Violonchelo guatemalteco tienen una gran carga de misterio que entremezcla melancolía y alegría. A algunos los transportará al pasado colonial, o bien, a finales del siglo XIX y principios del XX.

“Este nuevo disco tiene un repertorio de música guatemalteca interpretada con violonchelo y piano”, explica Paulo Alvarado, quien para este proyecto contó con la participación del experimentado pianista costarricense Gerardo Meza Sandoval. “La idea nació hace unos cinco años con la intención de hacer un recital”, agrega.

La producción fue financiada por el Aporte para la Descentralización Cultural (Adesca).

La primera pieza es una de sus joyas. Se titula Pabanilla y es parte del Repertorio de San Miguel Acatán, Huehuetenango.

El manuscrito donde se le encontró data de entre 1582 y 1635 y estuvo en manos de las cofradías durante centurias. Hoy, el original está en la Escuela de Música de Jacobs, de la Universidad Bloomington, de Indiana. “Esta melodía se grabó de forma monódica; es decir, a una sola voz, como si estuviera reflexionando en la cima de una montaña de los Cuchumatanes”, refiere.

Quizás la más famosa sea la mazurca Bella Guatemala, la cual es muy representativa del estilo melódico del siglo XIX.

Las demás pistas también son magistrales. Los compositores son músicos de la talla de Jesús María Alvarado, Joaquín Orellana, Raphael A. Castellanos, Ricardo Castillo, José Eulalio Samayoa, Jorge Sarmientos y el propio Paulo Alvarado, entre otros.

El disco estará disponible a partir de diciembre en la 7a. avenida 11-67, zona 1 capitalina, Centro Municipal de Arte y Cultura, Edificio de Correos.

¿Quién es quién?

Paulo Alvarado. Compositor, productor musical y violonchelista guatemalteco. Es licenciado en Música por la Universidad de San Carlos. Fundador e integrante del Cuarteto Contemporáneo, de la Sinfónica Juvenil de Guatemala y del grupo de rock Alux Nahual. Destaca su obra para orquesta sinfónica, música de cámara, canciones, instalaciones electroacústicas y de tipo experimental. Ha creado música para 30 obras de danza contemporánea y teatro dramático.



Violonchelista Paulo Alvarado. Foto Prensa Libre: Óscar Rivas.
Violonchelista Paulo Alvarado. Foto Prensa Libre: Óscar Rivas.


Gerardo Meza Sandoval. El costarricense estudió en el Conservatorio Castella. Es licenciado en Piano por la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica. Obtuvo un doctorado en Letras y Artes por la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Por 20 años ha integrado un equipo de profesores que, en colaboración con la UNA y el Instituto Superior de Artes, impulsa un programa de alto nivel pianístico para jóvenes. Fue nombrado Extensionista distinguido 2015.



Pianista Gerardo Meza Sandoval. Foto Prensa Libre: Cortesía.
Pianista Gerardo Meza Sandoval. Foto Prensa Libre: Cortesía.


El repertorio

El disco incluye 17 obras guatemaltecas, algunas compuestas específicamente para violonchelo y piano, aunque la mayoría han sido transcritas y adaptadas para tales instrumentos. En total hay 23 pistas.

1 Pabanilla. Es del Repertorio de San Miguel Acatán (Huehuetenango, ca. 1582-1635), de autor anónimo. “Es una invocación; es como un llamado a la música”, expresa Alvarado.

2 Oygan una xacarilla. Esta pieza data de 1786 y fue escrita por Raphael A. Castellanos. Es un villancico para una voz con dos instrumentos de tesitura alta y bajo continuo.

3 La estatua ridícula. Es original de José Eulalio Samayoa. El título está inspirado en un molde de yeso que fue empleado como tiro al blanco por los opositores de Francisco Morazán.

4 Bella Guatemala. Es una de las mazurcas mejor conocidas del país. Concebida para piano por Germán Alcántara, se ajusta a la música de salón que estaba de moda durante la segunda mitad del siglo XIX.

5 Canción de cuna. Fue escrita en 1949 por José María Alvarado. Sigue un patrón sencillo, pero diestramente logrado en su armonía. Es significativa la versión compuesta para violonchelo y piano.

6 Canción de cuna (1939). Es una pieza de arrullo de Ricardo Castillo, original para piano.

7 La estampa ritual. Fue compuesta en 1950 por Benigno Mejía Cruz. Busca recrear un ambiente campestre, con el canto de un pajarillo, con diversas secciones que se asemejan a danzas ceremoniales con percusión y flauta de caña.

8 Sarabanda. Es de Óscar Castellanos. Su melodía inicial exhibe la inclinación del compositor por la música morisca; pasa a una sección más movida para luego regresar al ritmo del principio.

9-10 Dos piezas (Preludio y Arioso). Originales de Enrique Solares. Su tendencia internacionalista revela su sólido conocimiento del piano, que interviene de igual a igual con el violonchelo.

11 Var. de la Var. K (2007). El título es una abreviación de Variación de la Variación K de “Ante-Par III”, para que pueda leerse como Bar de la barca. Es un estreno de Joaquín Orellana.

12 Scherzino. También del maestro Orellana. Esta versión pertenece al Poenimio para violonchelo y orquesta, estrenado por Alvarado como solista, con la Sinfónica Nacional de Guatemala en el 2012, ocasión en que fue terminada la partitura, cuyo origen data de 1962.

13-15 Tres cantos: Canto de tristeza, Romance vestal y Danza del nahual. Son de Jorge Sarmientos. Forman parte de sus Seis cantos de esperanza. El manuscrito original no lleva la indicación estricta del instrumento cantante. Su lenguaje musical es típico de la mitad del siglo XX.

16-17 Dos piezas breves: Poco moderato-animato y Canción vasca. Originales de Enrique Anleu Díaz. Tienen influencia sefardí e ibérica.

18-19 Son pa’ mi viejo y Preludio III. La primera pieza es para chelo solo y se muestra como parte del “nuevo son” guatemalteco. La segunda es para piano solo. Ambas fueron escritas por Paulo Alvarado.

20 A Luz Elena. Fue compuesta como un ofertorio. Su expresión tiene el minimalismo propio de Sergio Reyes Mendoza, el autor.

21-23 Tres canciones: Por un caminito así, Pájaro y The Man with the Blue Guitar. Son de Isabel Ciudad-Real. “Hacen un recorrido desde un procedimiento casi diatónico, con matices del himno religioso, hasta un cromatismo assai rubato”, comenta Alvarado.