Con mejor pie a la escuela esta vez

Opinión

Un año hace que, con la publicación del acuerdo 3853-2017 –documento legalmente válido para todo el país– el Ministerio de Educación convertía en invisibles los cursos de Formación Musical y de Artes Plásticas en el nivel de estudios básicos. La desdichada disposición se tradujo en todo un ciclo lectivo que transcurrió de forma caótica para educandos y educadores de música a nivel nacional. De un mismo maestro se esperaba que diera “información y desarrollo de competencias” (sic) en Educación Musical, Artes Visuales, Teatro y Danza, dentro del exiguo total de cuatro períodos a la semana. De ese modo, sin ninguna lógica pedagógica ni preparación profesional, el pretendido todólogo de la educación artística entregaría una sola calificación-promedio de cuatro especialidades. La asignatura de Expresión Artística cubriría la repentina inexistencia del curso de música junto con otras tres disciplinas.

Otro año, lo que queda, lo que cambia

Opinión

Es habitual, cuando se le acaban las hojas al calendario, que nos lancemos a formular votos por la felicidad y la prosperidad durante el ciclo que viene. Abundan las buenas intenciones, las buenas resoluciones, los buenos ánimos para superar lo logrado en los últimos doce meses, dejar atrás lo que no ha salido como esperábamos y encarar nuevos retos. Solemos llenarnos el espíritu con una esperanza, más o menos difusa: las cosas van a cambiar.

Orellana, cara al futuro de la música

Opinión

Huésped frecuente de este espacio, el compositor Joaquín Orellana ha conocido venturas y aventuras que a lo largo de los últimos años han sido objeto de atenciones a cuales más variadas y que durante estos últimos meses, en particular, han dado lugar a una prolífica reflexión. Es una reflexión específica sobre un artista que acaso se identificaba a sí mismo cuando dijo que “jugaba, como un poseído mago, con un viento cuajado de pregones”. Pero, además, es una reflexión, en general, sobre el derrotero de los grandes generadores de la producción simbólica en esta tierra llamada Guatemala.

Los old rockers guatemaltecos

Opinión

La historia inmediata comienza en un restaurante de comida rápida, hace una década, con los convivios de fin de año que sostenían Jorge Godínez, Arturo Palomo y Hugo Monteagudo, rockeros guatemaltecos de vieja guardia. Pasadas tres temporadas, la reunión se amplió para incluir a más colegas cada vez, y así se fueron sumando figuras como Maco Luna, Edgar Solís, Manlio Montenegro, Manuel Santizo, Rico Molina, Erwin Solórzano, Guillermo Antillón, Tito Henkle, Mario Palomo, Édgar González, Romeo Rodríguez, Aníbal Córdova, Emilio Alvarado, Carlos Moreno…