Claro, esto podría conllevar una hipócrita dosis de esclavitud, si no es esclavitud pura y simple. Contribuye a esta situación la mal llamada ?prensa femenina? y su apoyo más certero: la televisión.
Pensemos en una Anne Hutchinson, a quien un tribunal eclesiástico condenó a la cárcel y luego al exilio, en 1650, porque osó conocer -y mejor que muchos varones- las Sagradas Escrituras, por lo que su elocuencia fue considerada fuera de lugar para una mujer.
En las artes, como la pintura y literatura, existen numerosas mujeres de genio, que el genio de los historiadores ha logrado borrar de la historia. Recién acaba de salir un libro dedicado a las pintoras del Renacimiento, inclusión recibida 500 años después.
La culpa, porque sí hay culpables, en parte la tiene la prensa norteamericana, que ha moldeado parte de la mente de las mujeres de este país, con una monstruosa voluntad para inculcar de madre a hija el esquema por seguir, imponiéndoles como una prótesis el papel femenino, paralizando la creatividad de la mujer a favor del hombre.
La institución más célebre y más ?kitsch? de este país son las ?Mayorettes?, quienes hicieron su aparición en Guatemala (1950-1965) con una reconfortante torpeza. En los últimos tiempos las revistas de la subcultura llamada ?prensa del corazón? o ?prensa rosa?, que en algunos casos no tiene corazón ni es rosa, sino una poco edificante sordidez. Dedicada a la mujer, no existe en español ninguna revista con un leve deseo de difusión cultural.
Los grandes y graves acontecimientos mundiales parece que sólo a los señores interesan. Tampoco se ha creado una revista humorística femenina; por el contrario, proliferan ?ecos de moda?, ?manos de hada? (bordados de ascendencia cursi).
En general, la revista femenina en el fondo es un catecismo de cómo atrapar a un hombre y cómo mantener ocupadas las manos de las mujeres. Se olvidan de que esta mujer es dueña de un cerebro. Realizan trabajos de crochet mientras ven la televisión, en general sufriendo con una telenovela, mientras el ?señor? ve las noticias o algún programa ?interesante?. También -eso espero- existen casos a la inversa.
Pero veamos para justificar lo dicho. El índice de algunas revistas, las dos más populares en nuestro medio. Ejemplo A. 1- ¿Te ves de la edad que tienes? 2- Cómo mantener fuerte tu matrimonio. 3- Hombre perfumado vale por dos. 4- Tres secretos para madres solas. 5-Valiosos trucos y consejos para que resuelvas esos pequeños problemas cotidianos. Ejemplo B. 1-Amor en el jet-set. 2-Regresa el lujo. 3-El nuevo chic. 4-La sed de tu piel. 5-Cuida tu jardín sin olvidar tus manos.
Si comparamos este ?breviario? con una revista masculina, el contenido y diferencia de tópicos es abismal. Las revistas femeninas apenas franquean el límite del ?detergente?. Pareciera que la preocupación de las mujeres se centrara en los muros del hogar, y logran pintar una triste imagen de la mujer o más bien la caricatura de ella.