No le tiemble el pulso
Estamos a pocas semanas del cambio de autoridades y debemos pensar que los cambios serán para mejorar, y los dos flagelos que más nos preocupan son la impunidad y la delincuencia. El nuevo gobernante debe tomar decisiones firmes y no debe dejarse influenciar por todos aquellos que enarbolan banderas de Derechos Humanos, de trasnochadas ideologías, de oenegeros que se proclaman adalides del progreso. Todos ellos, sin duda, cuestionarán cualquier nombramiento, principalmente si es de militares o empresarios; estarán ya preparando sus listados para asaltar las dependencias del Estado, según su conveniencia.