EDITORIAL

Esfuerzo y convicción triplican el triunfo

Una alegría nacional se desató la noche del miércoles último cuando la selección Sub 20 de Guatemala se clasificó al Mundial de Indonesia tras imponerse a México por la vía de los penales, después de un intenso y denodado esfuerzo estratégico que constituye una auténtica lección de trabajo en equipo, unidad de objetivos, ayuda mutua y empatía, mezcla de conceptos complementarios que constituían ya un triunfo desde antes del pitazo final.

El segundo gran éxito es, en efecto, la histórica victoria obtenida en buena lid bajo la dirección del técnico mexicano Rafael Loredo, quien en sus palabras no solo destacó el desempeño del brillante conjunto de jóvenes guatemaltecos, que también tuvieron nerviosismo e incertidumbre frente a un desafío tan grande, “pero tienen un corazón del tamaño del mundo”, según destacó el propio técnico, cuya mística integral se trasluce al momento de afirmar en las entrevistas posteriores al partido: “Quiero y deseo de todo corazón que los muchachos sigan creciendo como futbolistas y seres humanos”.

El logro que completa el triple mérito de esta gesta deportiva es el apoyo económico y moral de las familias, varias de ellas migrantes, el recurso fundamental para la consecución del triunfo que hoy todo un país celebra, incluso la Fedefut, que desde ya debe asumir el firme compromiso de revisar qué se hizo bien y qué se puede corregir para garantizar que esta nueva generación dorada de futbolistas pueda seguir y llevar al más alto nivel su desarrollo deportivo y personal, para que no ocurra lo de la primera selección mundialista, de 2011, de la cual muchos talentos se perdieron y muchos jugadores incluso terminaron en un apresurado retiro del deporte que aman.

El ánimo nacional se levanta con este nivel de logros, por lo cual no debería ser aprovechado por funcionarios de turno para hacer exhibicionismos vacuos. La mejor forma de demostrar un júbilo institucional trascendente es la transformación inmediata de los modelos de promoción deportiva, incluido el futbol. Con toda razón las audiencias repudian o responden con sorna a figuras públicas que se apresuraron a felicitar a la Sub 20 el mismo miércoles por la noche.

Las ligas y clubes nacionales de futbol deben, a su vez, enmendar los errores reiterados que condujeron al deporte más popular a un mercado de fichajes extranjeros, que si bien refuerzan líneas ofensivas y defensivas, debilitan la configuración de nuevos talentos locales. Los campos de la provincia están activos cada domingo: en aldeas, municipios, centros urbanos del interior y periferias metropolitanas existen niños y jóvenes con potencial no solo de ser estrellas, sino también guatemaltecos ejemplares. Pero necesitan apoyo socioeconómico, formación escolar y programas de fortalecimiento de la autoestima, a fin de pulir su liderazgo y a la vez la capacidad de colaborar en un equipo de alto desempeño.

Las mentorías del técnico Loredo también deberían atesorarse mediante un manual o documento que pueda multiplicar el alcance de sus conocimientos y experiencias a lo largo de ocho años de trabajo. Es importante mencionar este lapso para demostrar que el éxito nunca es rápido ni sencillo. Siempre hay muchas horas, meses y años de esfuerzo sostenido detrás de una gran meta. La clasificación a las Olimpiadas de París sería el broche de diamante que cuadriplicaría la gloria de esta aventura que desde ahora colma de nuevos sueños a todos los guatemaltecos y, sobre todo, a la niñez.

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