Por qué reelegir es inconveniente

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Es importante recordar la plausible decisión de México para prohibir las fotografías de funcionarios en cualquier rótulo con información de las obras realizadas por el aparato estatal.

LA REELECCIÓN puede ser inmediata, es decir, consistente en la prolongación del mandato de un presidente al mismo tiempo candidato. Es imposible separar a ambos cargos, y eso es así en cualquier parte del mundo. En 1971 tuve oportunidad de estar en una pequeña población de Minnesota, Estados Unidos, donde el presidente-candidato Richard Nixon iba a hacer una visita de campaña. Allí me di cuenta de la imposibilidad señalada antes, así como de la base sólida de los sistemas políticos donde la reelección es permitida. La reelección se reduce a una ocasión y es la forma del sistema estadounidense se darle a un gobierno ocho años de administración. Por ello solo dos veces un candidato opositor ha desbancado a un presidente en ejercicio.

ALGUNOS PAÍSES PONEN como valladar para la reelección posibilitarla solo después de pasado al menos otro período presidencial. En el caso de Guatemala, y porque han pasado 23 años del fin de su período, solamente tendría la posibilidad de ser un candidato el expresidente Vinicio Cerezo, y ello porque la mayoría de los guatemaltecos no habían nacido o estaban muy pequeños cuando ocurrió el gobierno demócrata cristiano, el único partido con organización partidaria real y alguna base ideológica. No me imagino a nadie votando de nuevo por Serrano, Arzú, Portillo, Berger o Colom. Sería autorizar intentonas golpistas, entrega vergonzosa a territorios nacionales, como Belice, poca responsabilidad o inutilidad en el cargo, respectivamente.

LA DURACIÓN DE UN GObierno no es el problema: Este se debe a la calidad de los personajes convertidos en presidentes, así como la seriedad de los partidos políticos, cuya existencia actual es un chiste de mal gusto. Por ello, hablar de la reelección presidencial en un contexto teórico, no tiene razón alguna porque las condiciones de la sociedad guatemalteca no han sido cambiadas como consecuencia de la falta de interés de los ciudadanos sin tacha, posibles gobernantes de primera, lo cual deja la puerta abierta a quienes están dispuestos a la politiquería en cualquiera de sus nefastas manifestaciones. No es posible olvidar la alegría con la cual los ciudadanos depositan cada cuatro años su voto de castigo a quien le tocó su turno para fallar.

EL TEMA HABÍA ESTADO en la gaveta o no había sido recordado, pero salió a luz a causa de la mención hecha por el presidente Pérez Molina. Su respuesta, a mi juicio, debió haberse circunscrito a señalar la imposibilidad constitucional, y punto. La interpretación de las palabras de un mandatario acerca de la reelección solo pueden ser interpretadas como un anhelo posiblemente inconsciente. El partido Líder ya se agregó a quienes desean discutir acerca de esa posibilidad, porque en su calidad de políticos deseosos de llegar al poder, tienen interés en aprovechar cualquier plataforma de discusión pública. El beneficio nacional exige olvidarse del tema y analizarlo, si así se decide, cuando no haya una virtual campaña política.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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