La colombiana Odinsa se retiró este mes de la puja final que se disputan ahora la francesa Vinci, la alemana Fraport, la argentina Corporación América y la suiza Zúrich Airport, que está asociada a la brasileña CCR entre otros inversores.
La venta de ANA está encuadrada en el programa de ajustes presupuestarios y reformas del sector público luso exigido por el rescate financiero de €78 mil millones que concedieron el año pasado a Portugal la UE y el Fondo Monetario Internacional.
El Gobierno del conservador Pedro Passos Coelho ha efectuado ya este año el grueso de las ventas de activos del Estado, tras deshacerse del 21.3% de la eléctrica EDP por €2 mil 700 millones y traspasar la transportadora nacional de energía, REN, por €592 millones, en ambos casos a empresas estatales chinas.