A pesar de semanas de conversaciones, Obama no ha logrado un acuerdo con los republicanos para evitar el temido “precipicio fiscal”, que implicaría, a partir del 1 de enero, un alza generalizada de impuestos y el recorte automático del gasto público, sobre todo en el área social.
El 1 de enero expiran las reducciones de impuestos para todos los contribuyentes.