Algunos niños con autismo tienen una pequeña supresión en el cromosoma 16, que afecta a 27 genes, por lo que los científicos del Laboratorio Cold Spring Harbor, en Nueva York, decidieron tratar de alterar genéticamente a un grupo de roedores para que tuvieran la misma mutación genética.
“La idea de que esta supresión podría ser la causa del autismo era emocionante”, aseguró la profesora Alea Mills.