Este procedimiento debe realizarse de un lado y del otro de cada lente. Las manos tienen que estar bien limpias para evitar la proliferación de bacterias.
Una manera de limpiarlas sin tener que manipularlas con los dedos es combinando diferentes soluciones dentro de las cajitas especiales para lentes de contacto, agitándolas enérgicamente y, si los productos utilizados lo indicaran, enjuagarlas con un chorrito de suero fisiológico.
Una vez por semana o algunas más es lo que recomiendan los oftalmólogos para limpiar en profundidad las lentes y así mantenerlas libres de organismos susceptibles a contaminarlas. Los productos utilizados en este caso son los formulados a base de antisépticos como el amonio cuatemario que se consigue en todas las ópticas y el procedimiento puede variar de acuerdo con el producto elegido.
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