En ese sentido, los padres no deben perder la cordura, ya que estos actos de rebeldía pueden brindar al joven la posibilidad de hacer crecer sus modelos y desarrollar un estilo de pensamiento propio. Todo lo que se debe hacer, es tratar de encausar la ira y transformarla en pasión por algo.
La rebeldía podría convertirse en un motor para hacerse de una personalidad fuerte y llena de determinación. En ese momento los adultos (los padres, especialmente), tienen la tarea de encauzar sus inquietudes hacia la persona adecuada, y sobre todo, de la manera adecuada.
Consejos
Esas actitudes tienen su origen en la inseguridad, la falta de madurez del adolescente, pero no resultan perjudiciales.
En ese sentido, los padres deben identificar las actitudes, para determinar la seguridad y formar el criterio de los jóvenes, con actitudes positivas.
Lo fundamental es escuchar al adolescente, dejar que manifieste su punto de vista y que justifique lo que piensa. Los padres, en ese sentido no deben juzgarlo ni desaprobar las ideas, sino comprenderlo.
No hay que tratar de dar discursos, ni de convencerlo de nada, ya que no se trata de descubrir quién tiene la raz��n. Lo que se busca en este tipo de conversaciones es desarrollar la capacidad de razonamiento.
Al igual que los adolescentes, los adultos tienen la gran oportunidad de aprender a relacionarse, a compartir sus ideas y a conversar sobre ellas. De analizar las situaciones sin forzar a los otros a creer en ellas.