Las ventas al detalle cayeron un 2.3% en el mismo mes, con respecto de hace un año.
El consumo en Japón se vio bruscamente frenado por el terremoto y posterior tsunami que devastaron el nordeste del país el 11 de marzo último, y desde entonces no se ha logrado recuperar.
Una reactivación del consumo es una condición básica para la resurrección económica del país, afectada por el frenado del crecimiento mundial y por la apreciación del yen, que penaliza sus exportaciones.
La economía japonesa registró entre julio y septiembre su primer trimestre de crecimiento en el 2011, aunque se teme una recaída.
En este contexto, el índice de precios al consumo —sin tener en cuenta los productos perecederos— bajó un 0.2% en noviembre con respecto del mismo mes del 2010, lo que muestra que Japón sigue en una situación deflacionista que frena la actividad interior.
Esta caída de los precios, que el país vive desde hace dos años y medio, frena las inversiones de las empresas, que no pueden mantener sus márgenes, y desincentiva el consumo, ya que los consumidores esperan a la hora de comprar para ver si los precios caen aún más.
Para frenar la bajada de las tarifas, el Banco Central de Japón (BoJ) mantiene su tasa directriz entre el 0.0% y el 0.1% para facilitar la circulación de dinero.
Otros datos que muestran las dificultades económicas que atraviesa Japón son las de la producción industrial, que retrocedió un 2.6% en un mes, mientras que el desempleo en noviembre se estancó en el 4.5%, el mismo nivel que en octubre, pese a que la situación en el mercado de trabajo mejoró con 69 ofertas de empleo por cada cien demandas.