Lula había propuesto un salario base de US$300, y los sindicatos insisten en que solo US$600 podrían cubrir la inflación de este año. “Es un absurdo que los trabajadores sean los únicos que acaben pagando la crisis del 2008”, afirma Arthur Henrique, presidente de la Central Única de los Trabajadores.
Fuerza Sindical emitió una nota criticando la decisión de negarse a un aumento, aunque sea pequeño, del sueldo base.