¿Cuál es su opinión sobre la producción televisiva centroamericana en relación a la de Sur América?
Hay muy buena creatividad y calidad, sobre todo en los documentales y programas de crónica y animación. Aunque existe una ausencia completa en producción de dramatizados, y ese vacío hay que llenarlo porque a través de la ficción se refleja la cultura de un país.
¿Cuáles son las tendencias televisivas actuales?
En Sur América en los últimos años ha habido un resurgimiento del género seriado. De 8 a 10 años atrás los programas televisivos se habían concentrado en los reality shows y en las telenovelas, ahora volvieron las series y los concursos, géneros que reflejan la vida en sociedad.
En Guatemala no tenemos actores especializados en TV o cine. Siendo escritor de teatro, cine y TV, ¿qué opina de los actores de teatro haciendo cine y TV?
El teatro hace muy buena escuela y eso garantiza calidad. Cuando hay especialidad en cine y TV el problema es que uno puede fijarse únicamente en el físico. La gente de teatro es bienvenida, además, económicamente puede ser una opción de vida para ellos.
? Andrew Kunin (Estados Unidos)
Sonidista de películas de renombre estadounidenses y europeas.
¿Qué papel juega el sonido dentro de una producción audiovisual?
En una película hay imagen y sonido. La imagen sabemos que está ahí, pero el sonido es inconsciente. A pesar de ello es lo que le da la fuerza a la producción. Un buen sonido hace que los espectadores se involucren más en el audiovisual.
En Centroamérica aún estamos renaciendo en la producción audiovisual. ¿Qué aspectos mejoraría?
Ahora con la tecnología es mucho más fácil hacer las mezclas de sonido. Una persona con una computadora puede hacer lo mismo aquí que en Estados Unidos, la diferencia está en el tiempo que se le dedique, las mezclas no se pueden hacer rápidamente.
¿Cómo evalúa la producción cinematográfica centroamericana?
En Guatemala el cine no está en la infancia, pero sí en la juventud. Creo que en Centroamérica hay muchas historias que pueden probar un mercado en el mundo.
¿Y a nivel de sonido?
Hay mucha gente que sabe hacer sonido. Aquí en Guatemala al menos hay dos muy buenos, lo que falta es experiencia, que únicamente la da el tiempo. Ahora sólo se hacen dos o tres películas al año, pero hay buenas posibilidades.
? Ernesto Díaz (Chile)
Director. Su temática en las películas es poco usual dentro del cine latino.
¿Cómo mira el cine centroamericano en relación al suramericano?
En los últimos años hay más producción, pero la distribución sigue siendo muy difícil. A nosotros también nos pasa lo mismo, pero los estudiantes cuando salen de la escuela de cine están convencidos de hacer sus propias películas y en buscar trabajo en otras producciones, y eso está muy bien.
Sus películas abordan temas poco usuales en Latinoamérica (artes marciales y super héroes). ¿Qué busca con ello?
No sé si estoy buscando algo, salen espontáneamente por un gusto personal del género. Cuando se está en medio de un proyecto es cuando uno se da cuenta de que está haciendo algo diferente y, la verdad, es la gana de hacer el cine que me gusta ver en realidad.
¿Qué aspectos son los más importantes que debe tomar en cuenta un director de cine?
Contar una historia honesta con la realidad personal y desde su entorno. Además, es fundamental involucrarse emocionalmente con la historia que uno está contando y ser fiel a lo que tenga que decir.
¿Qué consejos daría a los que se inician en el campo?
Hagan sus propias películas. La manera de formarse como director es haciendo películas y experimentando, no importa la duración, hay que quitarse el miedo y ser honesto con uno mismo al contar una historia cercana.
? Wonley Oliveira (Brasil)
Director de fotografía, su fuerte es el documental.
¿Cuál es el estado del cine centroamericano en relación al suramericano?
En Brasil el gobierno del presidente Lula ha puesto mucha atención en la cultura en general. Eso es muy bueno porque es la primera vez que un gobernante piensa en la cultura como una razón de soberanía nacional.
En el tema audiovisual tenemos un buen secretario, hoy el cine en Brasil es financiado por el gobierno a través de dos leyes de incentivo a la cultura. Se producen 70 películas al año, más o menos. Ahora, la referencia que tengo de Centroamérica en muy poca, por eso vine para conocer más.
Del poco cine centroamericano que ha visto, ¿cuál es su opinión?
Empieza a despertar. En un festival que se realizó en Brasil vimos Las cruces, de Rafael Rosal. Esa fue la primera película guatemalteca que vimos, y probablemente la primera centroamericana. Todavía estamos inundados de cine estadounidense.
Su especialidad son los documentales, ¿qué características debe tener el documenta para llamar la atención?
Yo soy apasionado del cine documental. Este género da mucho menos trabajo y presupuesto que una ficción. En mi película El cayo de la muerte, que fue basada en un documental, me tardé cinco años en conseguir el millón y medio de dólares para poderla hacer. Ahora estoy haciendo un documental con una cámara que filma a 24 cuadros y únicamente con ayuda de algunos amigos.
No sólo el documental, sino el cine en general, debe emocionar, provocar una reacción, si no, no sirve para nada. Ahora el documental es bonito porque en la vida real de las personas se conocen historias y personajes muy interesantes.
¿Qué recomienda a los cineastas que se inician?
Que miren muchas películas. Uno aprende al ver y se identifica con algunos directores y de ahí forma uno su identidad. Además, hay que tener fe porque el cine no es fácil, es el arte más caro.
? Elías Jiménez (Guatemala)
Director de cine y codirector de Casa Comal, organizadores del Festival Ícaro de Cine y Video en Centroamérica.
¿Cuál es el estado actual del cine en Guatemala?
Apenas está despertando. Estamos con 100 años de atraso en la cinematografía mundial, pero lo estamos haciendo bien, estamos proponiendo un cine diferente, con un lenguaje muy propio y creo que nos estamos incorporando rápido a la cinematografía mundial.
¿Cómo estuvo este año la participación de los cineastas en Ícaro?
Desde hace tres o cuatro años se ha estandarizado la participación con aproximadamente 300 obras de Centroamérica. Este año participaron 323 y fueron seleccionadas 280.
No ha crecido en cantidad pero sí en calidad, la calidad ha ido creciendo fuertemente, sobre todo en las áreas de animación y videoclip. Hay una nueva generación de jóvenes que está trabajando con muy buen nivel.
¿Cuáles son las tendencias?
En lo individual, como realizadores, vamos a incorporarnos hacia un mercado internacional, pero como país hay que ver cómo se va a soportar siempre que no haya un instituto nacional de cine que pueda ser el ente regulador.
Además no hay escuela, ni resguardo del patrimonio, y así no vamos a despegar a ningún lado. En Guatemala tenemos las condiciones para producirlo, pero el cine no sólo es esto, también distribución y venta.
¿Qué consejos daría a los jóvenes cineastas?
Estudiar mucho. Muchos de los que hacemos cine ahora hemos nacido empíricamente, pero si quieren ahorrarse 10 años de su vida, estudien.
? Juan Carlos Cremata (Cuba)
Director de cine. Ganador de varios premios, entre ellos Canes. Coordina la cátedra de dirección en la Escuela de Cine de Cuba.
¿Qué papel juega el cine en una sociedad en esta época?
En este continente juega un papel muy importante porque refleja y defiende nuestra cultura frente a la cultura avasalladora de las películas norteamericanas que inundan nuestras salas. Ver material de nuestros países, además de ser entretenimiento es la expresión de nuestras culturas.
¿Cuál es el estado del cine en Centroamérica?
Desgraciadamente no es tan grande como quisiéramos, pero afortunadamente cada vez hay más, y eso da mucha alegría.
Usted que ha sido jurado en otras ocasiones del Festival Ícaro, ¿cómo ha sido la calidad en los trabajos presentados?
La calidad depende mucho de la cantidad de trabajos. Hay años que ha habido mejores trabajos de un país o de otro, pero lo que es estimulante es que cada vez hay más realizadores y más dedicación por hacer cine de nuestros países y nuestras culturas.
¿Qué aspectos debe cuidar un director de cine?
No ser aburrido, se haga lo que sea haga, las producciones deben ser entretenidas, despertar la capacidad de imaginación y de enseñar algo. Ir al cine no sólo significa comer palomitas y ver una historia ajena, debe dejar una preocupación o dejar una inquietud en la cabeza.
¿Qué consejos daría a los jóvenes cineastas?
Que hagan mucho y hagan siempre, incluso cuando se equivoquen porque de allí se aprende algo nuevo. Siempre que haya aunque sea un espectador el proyecto será interesante.