EDITORIAL
Aval bipartidista a la democracia se refrenda
El acuerdo entre Rubio y el Ejecutivo guatemalteco abarca el aumento de las deportaciones, incluyendo a personas de otras nacionalidades.
Las prioridades de política exterior de Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump se centran en reforzar sus círculos de seguridad nacional. A eso se debe el viaje del secretario de Estado Marco Rubio, y así lo confirman las concesiones anunciadas en Panamá, El Salvador, Costa Rica y también Guatemala respecto de poner freno al flujo de migrantes, pero también en asegurar fronteras y portuarias, así como combatir el narcotráfico, a las mafias trasnacionales y a los grupos —incluyendo politiqueros, operadores, traficantes de influencias— constantemente afanados en infiltrarse en estamentos del Estado para corromper, medrar y debilitar la acción de la justicia.
El acuerdo entre Rubio y el Ejecutivo guatemalteco abarca el aumento de las deportaciones, incluyendo a personas de otras nacionalidades. El presidente Bernardo Arévalo se comprometió a manejar esa logística, aunque negó que se tratara de un concepto de tercer país seguro. El tiempo lo confirmará. Sin embargo, la línea de cooperación para el desarrollo económico y el fomento de la inversión parece seguir el paradigma iniciado durante el gobierno de Biden. Pero esta construcción precisa del mismo concreto: el apoyo de la potencia del norte en un contexto de certeza jurídica, respeto a la institucionalidad democrática y diálogo con las autoridades legítimamente electas.
“Hemos hecho hincapié en la necesidad de normas democráticas… Las empresas no van a invertir en un país donde va a haber un golpe de Estado”, dijo Rubio poco antes de salir de Guatemala. El aval bipartidario que originó la Lista Engel en el 2019 continúa y, por ahora, no hay cambios en las sanciones establecidas, agregó. Quienes suspiraban por un regreso al 2017 se quedaron con la gorra puesta.
El desafío de recibir a más de 80 mil deportados en el año es enorme y requerirá una gestión inédita, pero al menos no será un envío de reos, como lo ofreció el mandatario salvadoreño, ni requirió una amenaza arancelaria. La generación de oportunidades de inserción laboral y de impulso al desarrollo en comunidades rurales aún tiene poco avance, a lo cual se suman las limitaciones de infraestructura ya conocidas. Pero, aun así, con el enviado llegaron ofrecimientos para la habilitación de dos puertos con cooperación estadounidense, quizá en busca de contrarrestar la proliferación de portuarias chinas. La lealtad hacia Taiwán recibió un bono de credibilidad estratégica que no tienen los otros países del Istmo.
La continuación del diálogo productivo con EE. UU. a través de funcionarios y empresarios locales también sigue la línea de la alianza de la prosperidad, aunque oficialmente ya no se llame así. En esencia, ese es el camino. No se trata de una panacea, y el gran desafío está en dar resultados rápidos. No obstante, el gobierno arevalista recibió un espaldarazo de Trump, ya que Rubio no se manda solo ni actuaría fuera de la línea del recién instaurado gobierno. Seguro habrá decepcionados, desconsolados y algunos aterrorizados ante el anuncio de una línea firme de la nueva fiscalía general de EE. UU.
A los intentos de deslegitimación de la democracia, amenazas al estado de Derecho y los resultados electorales les cayó una piedra de toque que el 20 de enero ciertos grupos deseaban para apedrear la institucionalidad bajo mimetismos seudoconservadores. Un primer efecto podría verse mañana, cuando los abogados de toda Guatemala acudan a votar para elegir a la junta directiva de su colegio profesional, que debe portarse a la altura de su profesión. Deberán analizar si apoyarán a aspirantes conexos con mafias o con declarados apoyos de integrantes de la vigente lista negra de EE. UU.Las prioridades de política exterior de Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump se centran en reforzar sus círculos de seguridad nacional. A eso se debe el viaje del secretario de Estado Marco Rubio, y así lo confirman las concesiones anunciadas en Panamá, El Salvador, Costa Rica y también Guatemala respecto de poner freno al flujo de migrantes, pero también en asegurar fronteras y portuarias, así como combatir el narcotráfico, a las mafias trasnacionales y a los grupos —incluyendo politiqueros, operadores, traficantes de influencias— constantemente afanados en infiltrarse en estamentos del Estado para corromper, medrar y debilitar la acción de la justicia.
El acuerdo entre Rubio y el Ejecutivo guatemalteco abarca el aumento de las deportaciones, incluyendo a personas de otras nacionalidades. El presidente Bernardo Arévalo se comprometió a manejar esa logística, aunque negó que se tratara de un concepto de tercer país seguro. El tiempo lo confirmará. Sin embargo, la línea de cooperación para el desarrollo económico y el fomento de la inversión parece seguir el paradigma iniciado durante el gobierno de Biden. Pero esta construcción precisa del mismo concreto: el apoyo de la potencia del norte en un contexto de certeza jurídica, respeto a la institucionalidad democrática y diálogo con las autoridades legítimamente electas.
“Hemos hecho hincapié en la necesidad de normas democráticas… Las empresas no van a invertir en un país donde va a haber un golpe de Estado”, dijo Rubio poco antes de salir de Guatemala. El aval bipartidario que originó la Lista Engel en el 2019 continúa y, por ahora, no hay cambios en las sanciones establecidas, agregó. Quienes suspiraban por un regreso al 2017 se quedaron con la gorra puesta.
El desafío de recibir a más de 80 mil deportados en el año es enorme y requerirá una gestión inédita, pero al menos no será un envío de reos, como lo ofreció el mandatario salvadoreño, ni requirió una amenaza arancelaria. La generación de oportunidades de inserción laboral y de impulso al desarrollo en comunidades rurales aún tiene poco avance, a lo cual se suman las limitaciones de infraestructura ya conocidas. Pero, aun así, con el enviado llegaron ofrecimientos para la habilitación de dos puertos con cooperación estadounidense, quizá en busca de contrarrestar la proliferación de portuarias chinas. La lealtad hacia Taiwán recibió un bono de credibilidad estratégica que no tienen los otros países del Istmo.
La continuación del diálogo productivo con EE. UU. a través de funcionarios y empresarios locales también sigue la línea de la alianza de la prosperidad, aunque oficialmente ya no se llame así. En esencia, ese es el camino. No se trata de una panacea, y el gran desafío está en dar resultados rápidos. No obstante, el gobierno arevalista recibió un espaldarazo de Trump, ya que Rubio no se manda solo ni actuaría fuera de la línea del recién instaurado gobierno. Seguro habrá decepcionados, desconsolados y algunos aterrorizados ante el anuncio de una línea firme de la nueva fiscalía general de EE. UU.
A los intentos de deslegitimación de la democracia, amenazas al estado de Derecho y los resultados electorales les cayó una piedra de toque que el 20 de enero ciertos grupos deseaban para apedrear la institucionalidad bajo mimetismos seudoconservadores. Un primer efecto podría verse mañana, cuando los abogados de toda Guatemala acudan a votar para elegir a la junta directiva de su colegio profesional, que debe portarse a la altura de su profesión. Deberán analizar si apoyarán a aspirantes conexos con mafias o con declarados apoyos de integrantes de la vigente lista negra de EE. UU.