CATALEJO – Bufonada dañina para Guatemala

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LOS CAMBIOS DE MANDO son importantes para las sociedades modernas y democráticas, pues significan la alternabilidad en el poder, como por fortuna ha ocurrido en Guatemala desde hace más de 20 años. Para Chávez, llegar al evento de la transición guatemalteca representaba en realidad un desafío mayúsculo, pues en sus alforjas solo traería un pesado fardo de derrotas políticas y vergüenzas inconfesables. A todo ello se suma el ya evidente y reconocido desgaste inicial del escenario bolivariano, al barruntarse en el horizonte colapsos estrepitosos como el de Bolivia en estos días, donde la fragmentación del Estado pareciera ser irreversible, todo a causa de las torpes maniobras del pupilo chavista, el presidente Evo Morales.LLEGAR A GUATEMALA junto con numerosos mandatarios de naciones democráticas, luego de la abucheada mundial sufrida por su altercado con el gobierno español y luego del sonoro soplamocos propinado por el rey Juan Carlos, era muy incómodo para el presidente venezolano. Encontrarse con la comunidad política internacional luego de la derrota sufrida en el reciente referendo para modificar la constitución, tampoco le era agradable. Para colmo, se encontraría con Uribe, quien le canceló su gestión de negociador de rehenes con la guerrilla por el abuso de Chávez al abrir conversaciones paralelas con el jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia. Todo evidenció torpeza y lo hizo pasar vergüenzas en Europa y otras naciones. POR SI FUERA POCO, Chávez llegaría a Guatemala con las manos vacías, pues el plan Petrocaribe, vendido por él como la panacea energética para los países de la región, solo es una oferta de crédito un poco más flexible que el Pacto de San José, pero al final resulta ser un barril sin fondo, causante de endeudamiento a las naciones centroamericanas para luego manipularlas a su sabor y antojo. Quien dude de esto debería preguntarle al presidente hondureño, Manuel Zelaya, por los US$700 millones de deuda como consecuencia de la adhesión de Honduras a dicho plan. Por si fuera poco, el señalamiento de un posible complot para asesinarlo en Guatemala constituye una innecesaria ofensa al país, por lo cual su ausencia debe ser bienvenida. SI EL PRESIDENTE CHÁVEZ se siente incómodo, su decisión de no venir es la correcta y debe ser respetada. Su versión involucra al famoso anticastrista Luis Posada Carriles, quien en efecto hace algunos años estuvo en Guatemala. Pero de ello a sugerir la participación de este personaje en un intento de magnicidio, hay mucha distancia. La transición de mando en Guatemala es ahora una acción común, pero no por ello se puede olvidar cómo costó al país poder llegar a donde se encuentra ahora en materia de respeto a la voluntad popular expresada en los votos. El ingeniero Álvaro Colom no tiene ahora alternativa: debe abstenerse de insistir en la presencia de quien es, hoy por hoy, un personaje de escasa seriedad por la manera como actúa.marioantoniosandoval@gmail.com

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.